viernes, 28 de julio de 2023

CULTURA DE LA VIDA DE AMOR DE LOS ESPOSOS

A los que pretendemos ser santos en el matrimonio, el Padre Kentenich nos da las pautas para un ejercicio ascético personal durante toda la vida, nos muestra una “cultura” adecuada a nuestra situación, un conjunto de modos de vida y de costumbres que nosotros, esposos, debiéramos cultivar en nuestra vida ascética y de amor. Tomamos los textos a los que nos referimos de diversos tomos de la serie “Lunes por la tarde”, charlas a los matrimonios de Milwaukee a principios de los años sesenta. Aquí está el programa:

“Disfrutar como es debido - prescindir como es debido
Una pregunta práctica: ¿Cómo debemos percibir a las personas y las cosas? Si quieres concretarlo ahora: Toma a tu mujer, a tu marido, toma a tus hijos, toma la comida y la bebida, toma el dinero y los bienes, es decir, todas las cosas prácticas; toma la televisión, tu jardín, las abejas, es decir, todo aquello con lo que tienes que ver, por lo que tienes un interés especial. ¿Cómo tenemos que adaptarnos a estas cosas? ... Te daré cuatro respuestas.

Contemplar correctamente
Relaciona todas las cosas, todos los valores con Dios y utilízalos como una escalera hacia el buen Dios. Ahora digo - pero en esencia es lo mismo -: Primero, ver todas las cosas y todas las criaturas, todas las personas correctamente, por ejemplo a la luz de la fe ...
¿Qué significa ver correctamente? Nunca separarse de Dios. Así que no veo mi salchicha separada de Dios, no veo los dedos de mis pies separados de Dios, mi pelo separado de Dios, mis gafas separadas de Dios, mis hijos separados de Dios - siempre veo todo en conexión con Dios, lo veo correctamente. Pero también debo ver correctamente la cruz y el sufrimiento.

Disfrutar adecuadamente
Puedo disfrutar de las cosas, regocijarme en ellas, pero siempre en dependencia de Dios y como escalera hacia Dios.


Renunciar correctamente
Puedo prescindir de las cosas de vez en cuando, pero no prescindir de ellas todo el tiempo. ¿Qué significa renunciar, renunciar de verdad? Hacer feliz a Dios mediante la renuncia. Es siempre, siempre lo mismo: llevar todo hacia Dios, poner la escalera hacia Dios.


Dominar correctamente
¿Qué significa estar por encima de las cosas? También mostrar alguna vez que soy independiente de ellas. No soy esclavo de las cosas.

Ahora apliquen lo dicho al trabajo. ¿Qué tipo de trabajo se trata? Por lo que a mí respecta podría ser, trabajo en la industria, la industria del acero, o soy asesor fiscal, abogado, ama de casa; no sé qué más puede ser. Ya se lo dije la última vez: es una gran tragedia que todos estemos en peligro de caer presa de una dedicación y actividad laboral sin alma .... Yo también puedo esforzarme por hacerme rico, pero siempre en dependencia de Dios.”

J. Kentenich, Lunes por la tarde, diversos tomos

 


“Granjearse continuamente el amor del otro

Procuren los esposos granjearse siempre el amor de sus esposas. Recuerden cómo trataban de granjearse ese amor en aquel tiempo cuando se conocieron por primera vez. Respetábamos la persona de nuestra novia; tuvimos la suficiente fuerza para comportarnos como personas íntegras y despertamos así su respeto hacia nosotros. Así como mantuve el equilibrio en el tiempo de noviazgo así también lo conservaré en mi matrimonio. Fíjense que si perdemos el equilibrio, si damos rienda suelta a nuestros instintos, no sólo en el área sexual sino en nuestra conducta y trato, la consecuencia será que la mujer pierda el respeto que sentía hacia nosotros y ya no estaremos granjeándonos su amor.

Lo mismo vale para la mujer. Que la esposa procure siempre agradar a su marido. Recordemos cómo lo hicimos durante el tiempo de nuestro noviazgo, cómo la joven se relacionaba con su novio. Yo como esposa tengo que saber qué le agrada a mi esposo en mí, qué vestido o qué actitudes.

No olviden que en este punto no se trata de lo sexual. Ya dijimos que el amor de eros sirve de protección al amor sexual. El amor de eros es una complacencia mutua que experimentan los cónyuges entre sí, algo totalmente aparte de lo genital. No tiene nada que ver con ello.

Para que nuestro acto conyugal sea un acto moral, procuremos que sea expresión de comunión espiritual o bien, dicho con otras palabras, que el amor sexual esté siempre unido al amor de eros, al amor espiritual y al sobrenatural.

El tú en primer plano

Esta consigna exige de nosotros un cuidadoso cultivo de la vida de amor, en todo sentido. Aprendamos en primer lugar a hacernos felices el uno al otro, lo que en la práctica significa ir más del «yo» hacia el «tú». El amor crece cuando se pone más en primer plano al tú, a la entrega al tú, y no al yo. Velemos para que el amor crezca siempre, para que crezca realmente, tal como lo anhelábamos cuando estábamos de novios. Sí, queremos hacernos felices mutuamente, pero no sólo en la unión sexual sino también en la unión sexual. Y para lograr este objetivo hay que cultivar en todo sentido nuestra vida de amor.”

J. Kentenich, Lunes por la tarde, Tomo 20


viernes, 21 de julio de 2023

PERMANECER SIEMPRE FIELES

 

¡Cuántas cosas soporta el verdadero amor conyugal! Piensen en las desgracias que nos afectan personalmente, y las que afectan a toda nuestra familia… ¡Sobrellevarlos juntos! Incluso las infidelidades mutuas… El amor lo soporta todo.

¡Qué bello Canto al Amor! Sí; y ya hacia el final san Pablo nos presenta un último pensamiento. ¿Cuánto habrá de durar este amor? ¿Sólo mientras seamos jóvenes y hermosos? ¿Sólo mientras el hombre conserve su vigor? Si el amor únicamente durase mientras existiesen tales condiciones, no tendría mucho valor. No; el amor tiene que durar toda la vida, más aún, toda la eternidad. ….

Muchos piensan que cuando estemos allá arriba le podremos decir al cónyuge: «Si te he visto no me acuerdo… Ahora nuestras aspiraciones son las de amar sólo a Dios y no hay razones para relacionarnos de nuevo. Ya tuvimos que soportarnos bastante allá en la tierra; al fin estamos libres el uno del otro y no necesitamos mortificarnos mutuamente por toda la eternidad».

Sin embargo, san Pablo nos dice que el amor permanece para siempre, por toda la eternidad. Un pensamiento maravilloso. Se trata siempre de lo mismo: el amor de Dios es eterno. Y como el amor al prójimo se fundamenta por esencia en el amor de Dios, nosotros, el esposo, la esposa y los hijos, nos amaremos por toda la eternidad con un amor aún más profundo. Nuestro afecto mutuo perdurará por siempre. No sé qué expresiones de cariño utilizaremos allá arriba. Tampoco sé en qué idioma hablaremos. Pero sí que nos amaremos y estaremos el uno junto al otro y en el otro. Y eso es lo principal. ….

Aspiremos a la santidad como matrimonio, como familia. Alcanzaremos esta meta en la medida en que nos esforcemos en hacer de nuestra vida matrimonial una escuela superior de amor mutuo y heroico.

 

J. Kentenich 13.03.1961 en: “Lunes por la tarde”, Tomo 20, Págs 165 y ss

 

viernes, 14 de julio de 2023

El matrimonio, escuela superior del amor

El Padre Kentenich durante los primeros años de su destierro en Milwaukee los dedicó en gran parte a escribir. Poco a poco familias alemanas católicas que vivían en Milwaukee y sus alrededores, empezaron a acercarse al Padre para escuchar sus consejos y obtener ayuda espiritual. Es así como tuvo la oportunidad de acompañar a estas familias, y surgieron las conocidas “Charlas de los lunes”. El tomo 20 de esta serie es muy conocido entre los matrimonios de Schoenstatt, y por ello traemos a menudo a este Blog textos del mismo. Hoy transcribimos algunos de sus pensamientos, tan fundamentales para la vida matrimonial.

“En realidad, no existe otro amor humano que pueda ser tan perfecto como el conyugal. Porque el amor conyugal genera entre los esposos una unidad en la que se asocia lo corporal, lo psicológico y lo espiritual. Se trata de una unidad tan especial que podemos hablar con propiedad de una «biunidad». Les repito que no hay otro amor humano que genere una biunidad tan profunda como lo hace el amor conyugal. ¿Por qué? Porque presupone y entraña una biunidad corporal, psicológica y espiritual. De ahí que también podamos afirmar que no existe otro amor terreno que sea reflejo tan fiel del amor divino intratrinitario como el amor conyugal.

Por supuesto, no confundan amor con goce, vale decir, no todo amor está unido automáticamente a un goce de los sentidos. A menudo el amor conyugal exige los mayores sacrificios. El sacrificio es parte de la esencia de todo amor. Sí, todo amor entraña sacrificios. Porque si el amor significa entrega al otro exige a la vez un salir de nosotros mismos.

Que el amor de Jesús hacia su Iglesia sea siempre la norma para nosotros, los esposos. ¿Y cómo es el amor de Cristo hacia su Iglesia? El Señor dio su vida, su sangre por la Iglesia, su esposa. Por lo tanto, yo también debo hacerlo por la mía. Que no llegue a casa sólo para descansar un poco, disfrutar de mi mujer y luego ir a entretenerme con mis ocupaciones favoritas. Tengo que dar la vida por mi esposa, lo que significa ser capaz de darle mi tiempo, de manifestar interés por sus problemas y preocupaciones. ….

En mi condición de esposa, ¿cómo debo amar a mi cónyuge? Sirviéndolo como la Iglesia sirve a Cristo, cultivando la comunión entre los esposos. Que la esposa le brinde a su esposo un amor servicial y abnegado. ……

Alimentemos para ello el amor de Dios en nosotros; hagámoslo continuamente. En la medida en que crezca mi amor a Dios crecerá también mi amor a mi esposa. Si ceso de alimentar mi amor a Dios, vendrá el día en que mi relación con mi cónyuge se tornará fría y distante. …..

Para responder a la pregunta de cómo valora y asegura Jesús el amor al prójimo hay que fijarse en cuál es la norma según la cual se juzgará al hombre en el juicio final. Allí no se nos preguntará si fuimos humildes o guardamos la castidad. …. En aquel día Jesús nos dirá: «Tuve hambre y no me diste de comer. Estaba desnudo y no me vestiste… etc.». Y el hombre le responderá: «Pero ¿cómo? si yo no te vi, Señor». Entonces resonarán aquellas palabras llenas de gravedad y misterio: «Lo que has hecho con uno de estos más pequeños lo has hecho también conmigo».

Apliquemos a nuestro amor conyugal lo que Jesús nos dice en este pasaje sobre la importancia del amor al prójimo. Recordemos que seremos juzgados por el grado del amor que nos hayamos dispensado mutuamente en nuestra condición de esposos. …. “

J. Kentenich 13.03.1961, "Lunes por la tarde", Tomo 20, P. 171 y ss

viernes, 7 de julio de 2023

AMOR MATRIMONIAL, CAMINO HACIA DIOS


Entre los católicos de todo el mundo está despuntando un nuevo sentimiento ante la vida. Es el sentimiento vital de la humanidad actual que ha comenzado a cundir también por las filas católicas. La conclusión es que debemos colocar más en primer plano las cosas terrenales. E indicarle al laico caminos para asumir, utilizar y valorar las cosas terrenas y cómo llegar a la santidad a través de ellas ... Por eso: proponemos entonces una espiritualidad específicamente laical.

Amor conyugal como camino hacia Dios

Esto no vale sólo para la vida familiar sino también para la vida conyugal, para nosotros en nuestra condición de esposo y esposa, para nuestra mutua relación. Nuestra vida conyugal no es un añadido, sino parte de mi ser, de mi esencia. No digamos que queremos ser esposos y cultivar nuestra vida conyugal como algo accesorio. No; todo eso debe ser para nosotros un camino hacia Dios. Incluso el acto conyugal no tiene que ser cualquier cosa, algo accidental, no; él es un camino hacia Dios.

Ustedes advierten que ésta es una espiritualidad específicamente laical, más aún, que se trata de una espiritualidad específicamente conyugal y familiar. …. Por otra parte, leemos y escuchamos que Jesús no sólo santificó la vida familiar sino también la específicamente conyugal. Retornemos a la vida familiar y meditemos sobre el hecho de que el Señor permaneció treinta años en el seno de su familia. El católico activo de hoy no puede entenderlo. ¡Por favor! ¡Cuántas cosas podría haber hecho a lo largo de esos años! ¡Hubiese podido cambiar la faz del mundo! Quizás se habría podido quedar algunos años en casa… ¡pero treinta!

Dejemos por ahora el tema y volvamos a enfocar la vida específicamente conyugal, a la que Jesús en el evangelio de ayer (Jn 2, 1-12) ponía especialmente en primer plano. En este punto sería oportuno comentarles brevemente el contexto cultural de la boda de aquellos tiempos. Pero lo haré más tarde. Espero hacerlo, siempre y cuando no me olvide.

Lo que me interesa destacar más en esta tarde —ya comenzamos tocando ese tema— es estudiar la espiritualidad específicamente laical en relación con la vida específicamente conyugal. La vida conyugal no debe ser una trampa para mí. La familia no es un sacramento, pero el matrimonio sí. Por lo tanto, tengo que aprender a aprovechar mi vida específicamente conyugal para sumergirme más hondo en Dios. ….

Pensamiento que me gusta volcar en la siguiente formulación: el matrimonio es una comunidad de amor y de vida lo más profunda y duradera posible. Recalco que sobre todo es una comunidad de amor. Por ejemplo, supongamos que padecemos un problema de fertilidad y no podemos tener hijos. ¿Qué nos queda entonces? La comunidad de amor del matrimonio. Más aún, una comunidad de amor permanente.

Naturalmente mantiene su vigencia el otro fin, el de la satisfacción del instinto. También aquí existe entre los católicos la sensación de que la satisfacción del instinto es una mera concesión a la debilidad humana. Observen que se trata nuevamente del desprecio de los valores de la naturaleza "misuse" (mal uso). En la satisfacción de la apetencia sexual subyace también un valor. Y en el matrimonio nos concedemos un derecho mutuo a ello. Desarrollemos una nueva visión de estas cosas.

Analogía entre el ser de la Santísima Trinidad y el matrimonio

En nuestra calidad de personas somos, en primer lugar, imágenes del Dios Trino; en segundo lugar, y en razón de nuestra condición de seres sexuados, los esposos estamos llamados a complementarnos mutuamente, tanto en lo corporal como espiritual y anímico.

Siempre se trata de la misma consigna: que lo que hagamos esté en armonía con la dignidad de la persona. En el acto conyugal debo salvaguardar mi propia dignidad personal y la del otro, la de mi cónyuge. De lo contrario no estaré respetando el orden de ser ni el núcleo mismo del acto conyugal, que ejecutan personas y no animales.

Como les decía más arriba, somos imágenes del Dios Trino. Un solo Dios que es tres personas. Seamos razonables y tengamos la valentía de contemplar los procesos vitales con total sinceridad. En el acto conyugal ambas personas, esposo y esposa, varón y mujer, constituyen, integran una unidad peculiar, una unidad corporal. En ese momento tenemos dos personas distintas, pero a la vez una unidad.

Estos son los dos pensamientos que ahora debemos examinar para comprender mejor en qué contexto debemos ser comunidad de amor y qué sentido tiene que realicemos el acto sexual - qué sentido tiene el acto sexual desde el punto de vista: somos imágenes del Dios Trino. Imagen del Dios Trino. Es decir, tres personas y un solo Dios. De forma semejante es aquí: en el matrimonio tengo que conservar el carácter personal ..... y al mismo tiempo ser una sola carne con el cónyuge. ¿Qué significa eso ahora? Tengo que mantener el carácter personal incluso en el acto conyugal .....

J. Kentenich 16.01.1961, Lunes por la tarde, Tomo 20

viernes, 30 de junio de 2023

ENTENDIMIENTO MUTUO - VIVIR CON RESPETO Y ATENCIÓN

En una jornada con matrimonios el Padre Kentenich les habló de un tema que él consideraba muy importante para la convivencia familiar. Dijo entre otras cosas lo siguiente:  

"Una de las claves de la comunicación consciente es comprender al otro. Esto se aplica tanto al matrimonio como a la educación. Se trata de una cultura de la relación.

¿Cómo debe ser esta comprensión? Apliquémoslo a los cónyuges, al padre y a la madre y a los hijos. Si puedes decirte a ti mismo: Si tuviera que volver a hacerlo, lo haría exactamente igual, entonces es un signo brillante de vuestro matrimonio.

¿Cómo debe ser esta comprensión? Quiero decir, debería decirlo: primero debe ser un entendimiento amable, benevolente. Alban Stolz definió una vez: La comprensión es un asumir amorosamente al otro en uno mismo. Es decir: La corriente que emana del que está a mi lado, la corriente de amor que está viva en el otro, debe pasar por toda la familia. Cualquier corriente de vida que haya debe ser captada por el corazón del padre, de la madre y de los hijos. No se trata de que una relación esté al lado de otra. Cada uno tiene sus propios intereses de tipo religioso.

Comprender bondadosamente

Cuando nos entendemos, tenemos una comprensión amable entre nosotros, asumimos todos estos intereses. Por eso la mujer debe ser tan desinteresada, que comparta las preocupaciones y necesidades del hombre (y viceversa). Asumimos las necesidades del otro, también las cosas valiosas que se desarrollan en los hijos, la niña y el niño... (en la pubertad).

Una comprensión amable para todas las necesidades y preocupaciones, eso es lo que hace tan cálida la vida familiar, la conciencia: Mi necesidad es la necesidad del otro, mi alegría es la alegría del otro. Comprensión por todas las preocupaciones. Nos pertenecemos, nos comprendemos, estamos despiertos los unos para los otros. Esa es una comprensión amable.

Creer en el bien

Una comprensión edificante. ¿Qué significa eso? Puede ser especialmente difícil cuando nuestros hijos están en la adolescencia. Puede que nosotros mismos tengamos nuestros momentos difíciles. Yo, por ejemplo, suelo decir, ... me gusta decir que todos en la familia tienen derecho a veinte chifladuras, veinte anormalidades. ¿Qué significa una comprensión edificante? Los hombres debemos recordar que nuestras esposas tienen sus momentos en los que están muy irritables. ¿Cuándo edifica la comprensión? Cuando creo en la bondad del que está frente a mi y en su misión, a pesar de esas chifladuras y a pesar de esta línea ascendente y descendente de su humor.

Permanecer abierto

Qué preocupaciones tenemos cuando nuestros hijos están delante de nosotros: Me gustaría llevarlos a la Virgen, pero ahora les interesa jugar al fútbol. Es hermoso cuando el padre y la madre también se interesan por ello. Pero lo más importante es no creer ahora: "No todo está perdido". Desde el punto de vista del desarrollo, el niño debe tener estos intereses a esta edad. La niña también tiene sus intereses. Sólo tienes que conseguir que tus hijos estén abiertos a ti. Si tus hijos están abiertos a ti en estos momentos, entonces has ganado. Si tus hijos acuden a ti a esa edad con sus necesidades y preocupaciones y puedes participar en ellas sin aparecer inmediatamente como juez sobre vivos y muertos, entonces eso también es comprensión edificante. ¿Cuándo construye la comprensión? Cuando veo la luz en el que está frente a mi a través de toda la confusión y la oscuridad, cuando sigo creyendo en lo noble y bueno del mismo a pesar de toda la maldad. Creo que el niño, que ahora está luchando, llegará a ser algo capaz después de todo. No lo etiquetes de criminal. Debes creer en lo bueno que hay en él y así fortalecer lo bueno que hay en él. Esa es la comprensión edificante.

Comprensión con respeto

Una comprensión reverente. Esto es lo más importante .... El respeto es el eje del mundo. Cuando las puertas están fuera de sus goznes, cualquier ráfaga de viento puede derribarlas. Por lo tanto: Respeto de los cónyuges entre sí. Respeto de los hijos hacia sus padres. Goethe dijo una vez: "El respeto es algo que el hombre no trae al mundo, pero sin lo cual el mundo no puede existir". Reverencia por toda originalidad, sin querer cercenarlo todo. Reverencia por todo destino. No conseguimos hacer todo lo que queremos. Queremos y queremos, y no podemos.

El respeto debe educarse en un círculo pequeño. No se puede esperar eso de la escuela. Esa es tarea de la familia. Tienen que sentir que la renovación de la familia es algo grande y hermoso."

J. Kentenich, junio de 1950, Jornada para familias del 31.05. - 04.06.1950, pp. 62-65

 

viernes, 23 de junio de 2023

Diálogo matrimonial - El arte de escuchar

“Les digo que hay pocos hombres que dominen el arte de escuchar. Hay muchos artistas del hablar, pero no del escuchar y comprender. Hay muchos educadores que enseguida comienzan a hablar de sí mismos, de sus necesidades, enfermedades, vivencias y experiencias. ….. ¿Saben qué cualidades debe poseer ese arte de escuchar? Debe ser un escuchar que despierte y libere.

Despierta confianza

En este punto cobra especial importancia la personalidad de cada uno. Algunos necesitan hablar y hablar para que el interlocutor se sienta comprendido. Pero hay otros hombres que no precisan pronunciar palabra alguna: toda su presencia, sus gestos y aún sus ojos, impactan al que le escucha.

Es necesario que nuestro escuchar sea atento. Está claro entonces que no tiene que ser algo aburridor ni aburrido, un escuchar con fastidio que el otro lo nota enseguida diciéndose: "Este no se interesa por lo que le estoy confiando".

Pero les advierto expresamente que en esta área no debemos ser calculadores. El profesor Goldbeck dijo en una oportunidad: "Si actuamos por cálculo la labor de escuchar a los que vienen a desahogarse es muy distinta: uno sólo los escuchará porque sabe que los otros tienen necesidad de ello". Pero de este modo escucharemos por pura obligación, lo que es una actitud falsa y realmente calculadora. No tenemos que obrar así, sino en virtud de un verdadero interés.

Me gusta repetir este lema: "Interesarse con interés y no por cálculo". Tener un concepto justo de los que nos fueron confiados significa interesarse por todas sus cosas. Todo será importante: el dolor de cabeza o cualquier otra afección del educando o bien sus achaques psíquicos. Hay que interesarse por cada pequeñez. …. En todo momento nuestro escuchar debe ser un escuchar que despierte el tú, que suscite confianza. Da lo mismo que escuchemos interrumpiendo a veces la exposición del otro con nuestros comentarios o bien que permanezcamos quietos y mudos.

Libera y es bondadoso

También debe ser una escucha liberadora. ¿Qué entendemos por una escucha liberadora? Quizás deba emplear aquí otra expresión: un escuchar bondadoso. Debe haber bondad en mi actitud. Muchas veces no se trata de dar consejos que el que me escucha de alguna manera ya conoce. He aquí una realidad sutil, casi podría decir asombrosa y maravillosa: la posibilidad de influir sobre el otro, de que un alma humana pueda entender a otra y ésta experimente que: "Mi interlocutor se hace cargo de mi necesidad…" Es frecuente que uno se haga cargo, en el plano espiritual, de la necesidad del otro. ….. Generalmente debería ocurrir que quien escuche se haga cargo de la necesidad del otro. Pero cuando sólo se escucha mecánicamente, las cosas no resultan. Sólo se logrará lo contrario de lo esperado. …..

Captar lo bueno

¿Qué es el arte de captar lo no expresado con palabras? Lo que voy a exponer ahora es algo más concreto y puede comprenderse y medirse con mayor facilidad. Hay que captar lo bueno de todo lo que la persona en cuestión diga o haga. Captemos siempre el núcleo bueno.”

J. Kentenich Mayo 1931 en Ethos e Ideal en la educación, Págs. 288 - 303


Si desea, puede pulsar en el aviso de abajo, y encontrará un esquema para el diálogo matrimonial, inspirado en la pedagogía y el espíritu del Padre Kentenich.


Esquema - guía para el diálogo matrimonial

viernes, 16 de junio de 2023

La historia de nuestro matrimonio como historia de salvación

"Puede que merezca la pena el esfuerzo .... si intentamos abrir nuestro propio libro de la vida. ¿Por qué queremos hacerlo? Quizá podamos encontrar al menos una respuesta aproximadamente tranquilizadora a los difíciles problemas que todos arrastramos. Libro de la vida, mi libro de vida. Así que no veo los libros de la vida de los otros a derecha y a izquierda: quiero ver el libro de mi vida, y si acaso el libro de la vida de mi familia, de mi mujer, de mis hijos.

Así que realmente no puede hacer ningún daño si despertamos por un momento los espíritus que quieren arrastrarse adormecidos de nuevo en nuestras almas en las horas tranquilas - en las horas en que estamos cansados, cuando los viejos recuerdos se levantan - como gusanos molestos. Sí, queremos examinar. Lo que queremos es triple. Queremos abrir el libro de nuestra vida para

1. repasar brevemente la historia de nuestra vida;
2. en segundo lugar, para descubrir en él un plan de vida, un misterioso plan de vida; y, por último, para
3. poner en orden la historia de nuestra vida futura, en la medida en que esto sea posible.

La historia de nuestra vida en pocas palabras

Respecto al punto 1. Libro de la vida: miro en él, paso una página tras otra. ¿Cómo es la historia de mi vida? ... Queremos mirar al sufrimiento frente a frente. La historia del sufrimiento. Tapando esta historia de sufrimiento, mirando más allá, no mejora. Todo el sufrimiento que está escrito en mi libro de la vida debe resurgir ahora.

Descubrir un misterioso plan de vida

Respecto al punto 2: Queremos reflexionar y descubrir un misterioso plan de vida. Es decir: ¿No puedo suponer -ahora como hombre maduro; - no porque alguien me lo haya dicho en el pasado, sino también porque he sido sacudido por todas las luces y todas las sombras de mi vida- que hay un misterioso plan de vida divino detrás de mi vida? ¿No ha diseñado el buen Dios un verdadero plan -para decirlo con más precisión: un plan explícito de amor, un plan explícito de sabiduría, un plan explícito de omnipotencia?

Si ahora nos alejamos de nosotros mismos por un momento y miramos al mundo de hoy con su confusión...: ¿No hay también un plan detrás, y un plan de amor? ¡Suena todo tan extraño! ¿Así que se supone que hay un plan de amor detrás, un plan de sabiduría?; ¿se supone que hay un plan de omnipotencia detrás, cuando el propio Señor Dios parece impotente ante los acontecimientos del mundo actual? ... Un plan. Pero el plan, añade San Agustín - la imagen nos es bien conocida- debe compararse a un tejido, a un tapiz. Tiene un lado derecho y un lado izquierdo. En el lado izquierdo: hilos enredados. ¿Quién podría mirar ahí? Las personas con sensibilidad para la estética ni siquiera pueden mirarlo. Un enredo. Y sin embargo, visto desde el lado derecho: un tejido artístico brillante, un plan brillante se ha llevado a cabo aquí. Un plan de vida. ¿Me pregunto si mi plan de vida se parece a eso? Qué felicidad sería si, ahora que me he hecho mayor, ahora que me he topado de bruces con esta realidad, me atreviera a mirar más a menudo en mi propia vida, ¡en mi propio enredo! ¡Qué felicidad sería si ahora fuera capaz de mirar la alfombra un poco por el lado derecho! ....

Plan de vida – Buscamos descubrir el plan de vida

Tenemos una convicción: Es la mano paternal de Dios, una mano bondadosa que nos toca, nos toca a través de todos los golpes del destino. Y nos toca - ella, la mano, nos toca para que seamos formados según la imagen original de Dios y de Cristo. Pero ahora viene lo difícil: Si supiéramos que el querido Dios como Padre hace esto directamente, aunque Dios sepa lo doloroso que es, entonces no nos resultaría especialmente difícil decir: ¡Sí, Padre, sí! Pero, conocemos la imagen - Dios es el misterioso y siempre quiere permanecer en el misterio. Conocemos la imagen: El eterno Padre-Dios, se pone guantes. No nos toca directamente: lo hace a través de los guantes. Son guantes de hierro. Pero la imagen de los guantes significa ahora simbólicamente la persona que me crucifica, que abusa de mí, que me golpea. Ése es el guante. En este guante de hierro, que en verdad no me trata con ligereza, en este guante, está la mano cálida y bondadosa del Padre .....

Poner en orden nuestro libro de vida para mañana

Respecto al punto 3. ¿Qué nos queda? Queremos poner en orden nuestro libro de la vida para mañana. No sabemos lo que vendrá. Poner en orden la historia de nuestra vida: la historia de mi vida, la historia de la vida de mi familia.
Me pregunto cómo puedo hacerlo. Hay tantas respuestas. Creo que lo mejor sería intentar ser hijos del padre, hijos de la providencia de una manera singular y única. ¿Y qué tenemos que hacer para ello? ¿Qué tenemos que hacer? No pregunto ahora qué tiene que hacer Dios. ¿Qué tenemos que hacer nosotros? Creo que ya lo he descrito suficientemente. Veamos si nosotros mismos no podemos afirmar, sobre la base de nuestras propias experiencias y observaciones, que una mano paternal ha tenido efectivamente en su mano el destino de mi vida y ha hilado los hilos; de lo contrario, yo no estaría hoy aquí. En realidad es así, los humanos somos así: Dios sabe lo que nos pueden contar sobre todas las grandes hazañas de Dios en general - lo oímos y asentimos. Pero cuando siento que la misericordia de Dios, la bondad de Dios, ha llegado a mi vida, de forma consciente: Todo ello entonces nos toca más profundamente. Esto nos enseña a repetir en el futuro con mayor certeza, con mayor confianza: ¡Sí, Padre! ¡Sí, Padre, ¡sí! Hágase tu voluntad, aunque me traiga tristeza, aunque me traiga alegría, aunque me traiga desdicha."

J. Kentenich 25.12.1964 en "Aus dem Glauben leben - Vivir de la fe", tomo 15, p. 182 y ss.