viernes, 30 de agosto de 2019

Los símbolos y su fuerza pedagógica


Hace unos días, un lector amigo de este Blog le comentaba a mi mujer que le llamaba la atención la fantasía que el Padre Kentenich desarrollaba en la explicación de los distintos detalles de la rosa refiriéndolos a la santísima Virgen, la “Rosa mística”. En verdad que llevamos más de diez semanas leyendo y comentando las diferentes pláticas que el fundador de Schoenstatt daba a los matrimonios de Milwaukee reunidos en el Santuario para celebrar el día de la alianza, los 18 de cada mes, y que tuvieron como tema central la simbología de la rosa y de sus partes. “¡Hasta el perfume!”, decía mi amigo (ver mi comentario del viernes 26 de julio).

Acabo de recibir una copia de la publicación interna que el matrimonio Adolf y Marianne Defrancesco, miembros de la primera generación del Instituto de Familias de Schoenstatt, confeccionaran sobre las “charlas de la rosa” en el año 2013 con motivo del jubileo de los cincuenta años del Santuario hogar. En ella explican la intención pedagógica del Padre Kentenich, su génesis y desarrollo. Con la autorización de Adolfo y en recuerdo de Marianne, su fallecida esposa, transcribo a continuación parte de lo allí escrito (original editado en alemán):

“Las pláticas de la rosa son al igual que la posterior y rica simbología del ‘Living Shrine’ un ejemplo maravilloso de la “pedagogía de los símbolos” de nuestro Padre y fundador de Schoenstatt. El símbolo es sobre todo la “expresión, el medio y la protección de una realidad superior”. Un mundo incapaz de ser percibido por los ojos – ideas, contenidos espirituales y religiosos – se puede tocar, se hace “visible” y “tangible” por los sentidos, mediante símbolos concretos que son por sí mismos visibles y tangibles.

El trato con los símbolos debió surgir en tiempos tempranos en el Padre Kentenich debido también a una necesidad o apremio interior. El “metafísico” en su ser se encontraría a veces en cierto sentido desvalido ante la exigencia de transmitir a sus oyentes su universo metafísico. Fue así cómo encontró en el mundo de los símbolos un camino pedagógico efectivo.

Él mismo nos cuenta un ejemplo de los primeros años de la historia Schoenstatt. Se había conseguido adquirir para la Capilla de la congregación un cuadro que a nadie gustaba. Sin embargo, el Padre Kentenich lo aceptó con una perspectiva providencial, aclarando más tarde: “Como ustedes ya saben, aproveché después la oportunidad para descubrir en los detalles del cuadro todo lo que yo había explicado sobre la santísima Virgen. Fue así cómo, con el tiempo, los afectos y sentimientos personales más íntimos se han ido vinculando con este cuadro.”

Esa forma de leer ‘de afuera a dentro’ y ‘desde dentro hacia afuera’ es un proceso esencial que podemos estudiar muy bien en las pláticas y charlas sobre la rosa. El mundo de la alianza de amor se vincula a las diferentes partes de la rosa. Y así la rosa se constituye para el observador en un reflejo de la alianza de amor”.

Sobre el significado de la palabra símbolo podemos leer en los diferentes diccionarios, Wikipedia y otros Blogs. También sobre su importancia para la sociedad actual. En uno de ellos pude leer algo que me llamó la atención y que traigo a mi reflexión de hoy; fue lo siguiente: En la sociedad tecnológicamente desarrollada, con su exigencia de comprensión inmediata, los signos y símbolos son muy eficaces para producir una respuesta rápida. Su estricta atención a los elementos visuales principales y su simplicidad estructural, proporcionan facilidad de percepción y memoria”.

Algo que bien sabía el Padre Kentenich. Yo quiero fijarme, sin embargo, en un aspecto que Marianne y Adolf Defrancesco apuntan en la publicación citada arriba y que toman del conocido libro “La santificación de la vida diaria”. Ellos hacen referencia al carácter sacerdotal y profético del símbolo para explicar mejor lo que nuestro Fundador pretendía con sus charlas y pláticas. Invito a mis lectores a “pinchar” en el siguiente ‘Enlace’ y leer ahí las citas a las que me refiero.

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Para leer o escuchar las citas mencionadas haz 'clic' en el siguiente "Enlace":

viernes, 23 de agosto de 2019

El aceite de rosas símbolo de la misericordia


Una vez más, y como lo viene haciendo en el transcurso del año 1956 en las celebraciones del día de la alianza, los 18 de cada mes, el Padre Kentenich se refiere a la rosa, a la ‘Rosa mystica’ y a la rosa de nuestros jardines. En la plática del mes de julio ve a María como “salud de los enfermos” y como “refugio de los pecadores” y lo explica a través del poder curativo del agua de rosas. Hoy se refiere al aceite de rosas y a su simbología como expresión de la misericordia. Es María la madre de la misericordia.

Para explicar esta comparación recuerda el episodio evangélico de Lucas (10, 25-37), el hombre apaleado y herido en el camino de Jerusalén a Jericó y el samaritano que sintió compasión de él y le curó las heridas con aceite. En la antigüedad el aceite era usado para curar las heridas, refrescar la piel y todo el cuerpo del enfermo. En la antigua simbología cristiana se muestra al olivo, el árbol del aceite, como el símbolo de la paz, de la misericordia y de la reconciliación.

“Observen ustedes ¿qué significado tiene el aceite de rosas? Yo pregunto primero: ¿Quién es la rosa? La rosa es la santísima Virgen. ¿Qué significado tiene el aceite de rosa? De esa rosa se desprende misericordia. ¿Cómo se nos muestra la santísima Virgen? Como Mater misericordiae.”

Misericordiosa fue María durante su vida y con toda misericordia ha servido a sus semejantes. Por misericordia también dejó que clavaran a su hijo en la cruz. Por amor a nosotros, por amor también a mí. Lo que hizo en la tierra lo sigue haciendo en el cielo. Como su hijo, que desde la cruz atrajo todas las cosas hacia Él, así Ella quiere atraer desde el cielo a todos nosotros hacia sí misma y hacia su hijo Jesús.

“Miren, si Ella atrae a todos los corazones hacía sí, queremos pensar que lo hace especialmente con nosotros que hemos sellado una alianza con Ella: es nuestro corazón el que desea atraer hacia sí. Reflexionando de qué forma quiere atraer de nuevo nuestros corazones, podríamos decir que lo hace mediante sus ojos, mediante sus manos y mediante su propio corazón.”

Recordando el texto de la Salve invita a sus oyentes a rezar aquello de “Ea, pues, Señora Abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos …..”. Porque María es la madre buena que no deja solo a su hijo enfermo o necesitado, que no le pierde la vista.

“Ahora debemos fijarnos especialmente en los ojos de la santísima Virgen. En verdad que son unos ojos bondadosos y misericordiosos que nos atraen y despiertan.  ….. Sus ojos me buscan también y quieren saber cómo está el hijo, si está en peligro o necesita de su apoyo y socorro”.

En este día de alianza, el 18 de agosto, día muy cercano a la festividad de la Asunción de María en cuerpo y alma al cielo, el Padre Kentenich nos recuerda que el buen Dios hizo a María madre nuestra y le regaló un corazón maternal. Ella desde el cielo pone sus ojos en nosotros para cuidarnos como lo hace cualquier madre terrenal con el hijo de sus entrañas. Por eso le decimos: “vuelve a nosotros tus ojos de misericordia”.
Aceite de rosas por aceite de rosas, misericordia por misericordia. María necesita también de nuestros ojos, de nuestra mirada, para llevar a cabo su tarea. Nos necesita como instrumentos. ¿Tenemos nosotros ojos de misericordia? La santísima Virgen está desvalida, como el Padre de los cielos está también “desvalido”. Él quiere redimir el mundo y necesita nuestra colaboración. Al sellar nuestra alianza de amor con María, Ella nos regala su corazón y sus ojos misericordiosos. Y nosotros le regalamos los nuestros.

“Quiero ser misericordioso con la Virgen, mediante mis contribuciones al capital de gracias. Misericordioso. Me entrego a Ella como instrumento, Ella puede hacer conmigo lo que desee, nada quiero poseer para mí, todo se lo entrego a Ella”.
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Para leer o escuchar la plática mencionada haz 'clic' en el siguiente "Enlace":
(disponible en español sólo la sinopsis, dado que sólo se ha editado el texto alemán)



viernes, 16 de agosto de 2019

El poder curativo del agua de rosas - Confianza por confianza


Es interesante constatar cómo el Padre Kentenich destaca una y otra vez en sus charlas y pláticas a los matrimonios de Milwaukee la importancia de la alianza de amor con la santísima Virgen y todo lo que ello significa. En la plática del 18 de julio de 1956 lo hace de nuevo comparando el día de la alianza y el día de su renovación mensual con los días de fiesta más señalados en el calendario litúrgico. Dice así:

“Hay días en nuestra vida que están revestidos de una cierta solemnidad. En esos días ven nuestros ojos con mayor claridad y nuestro corazón palpita con más anhelo; nos sentimos inundados por una gran expectativa. Son días que suponen un hito en nuestras vidas. Pensemos, por ejemplo, cuando escuchamos las campanas de la Noche Buena o las campanas del Domingo de Resurrección.
El día 18 de cada mes es un día semejante a éstos. El 18 es para nosotros el día de la alianza, o sea, el día en que nosotros hemos sellado una alianza de amor con nuestra Madre y Reina de Schoenstatt. Porque no es que hayamos sellado una vez la alianza de amor, es que el día 18 de cada mes la renovamos de nuevo. Sabemos entonces lo que quiere decir la expresión “día de alianza”. Este día y lo que en él celebramos significa para nosotros un intercambio perfecto de corazones, un intercambio perfecto de bienes y un intercambio perfecto de intereses.”

Se lo explica a sus oyentes subrayando que en este día la santísima Virgen nos ofrece su corazón y nosotros le ofrecemos el nuestro. Ella nos regala todos los bienes que a Ella le pertenecen, y nosotros le ofrecemos todo lo que somos y tenemos. Y finalmente significa, que los intereses de Ella deben llegar a ser los nuestros y que nuestros intereses son los suyos. En esto consiste la alianza de amor con María, esta es su grandeza e importancia.

Siguiendo la línea de los últimos meses recuerda a continuación que al sellar su alianza de amor ofrecieron una rosa como símbolo y señal del intercambio. Después de haber explicado en los meses anteriores las diferentes partes de la rosa como pequeños profetas o anunciadores del mensaje de la alianza, hoy se detendrá en explicar el ‘agua o aceite de rosas’ y su aplicación pedagógica para la vida de los matrimonios.

De la rosa se extrae un aceite que posee un poder curativo para las personas. De María, la “rosa mística”, de la alianza de amor con Ella, esperamos un poder sanador importante y especial. Ella es la madre de Cristo y la hija predilecta del Padre, por su intercesión podemos esperar toda clase de bienes y bendiciones. Ella es la medianera de todas las gracias. Su acción es por tanto ‘curativa’ para nosotros.

El Padre Kentenich se pregunta al respecto: “Qué espera la santísima Virgen hoy de nosotros a través de la rosa? Un crecimiento de nuestra confianza hasta el más alto grado.” Esto significa que en este día de alianza imploramos y esperamos un crecimiento de nuestra confianza en el poder y en la bondad de María, nuestra aliada, y en la eficacia de la alianza de amor. Y por otra parte significa que nos esforzaremos por hacernos dignos de la confianza de Ella en nosotros. La frase conocida “Nada sin ti, nada sin nosotros” nos ayuda a crecer en esta dimensión de la confianza. El Padre Kentenich explica:

“Tengo razón si interpreto al respecto las palabras “nada sin ti” de esta forma: todo puedo conseguirlo a través tuya, todo a través de tu poder curativo, de tu poder santificante. ¡Todo, incluso lo más difícil!
Y ahora pienso en familiares o conocidos que viven en pecado mortal, que no quieren convertirse. O pienso también en mis hijos que están sometidos aquí y allá a grandes dificultades. O pienso también en las preocupaciones o miserias que personalmente me afligen.  Se trata pues siempre de lo mismo: todo lo puedo conseguir a través de Ella. ¡Mater perfectam habebit curam!
Vean ustedes: esta es la gran verdad que nosotros queremos interiorizar especialmente en este mes. Por nuestra alianza de amor disponemos de derechos de amor ante la santísima Virgen.”

Termina su plática recordando el evangelio de Juan, el pasaje en donde Cristo dice a los suyos que todo lo que pidan al Padre en su nombre les será concedido (Jn 15,16; 16,23), asegurando a continuación que esto es lo que hoy escuchamos nosotros de la boca de la santísima Virgen en el día de la alianza: todo lo que pidáis al Padre en mi nombre, también lo recibiréis. Por eso nuestra confianza en Ella debe crecer al máximo, hasta la eternidad.
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Para leer o escuchar la plática mencionada haz 'clic' en el siguiente "Enlace":
(disponible en español sólo la sinopsis dado que sólo se ha editado el texto alemán)

La alianza de amor como alianza de mutua confianza

viernes, 9 de agosto de 2019

Heroísmo en la fe de María


En la charla que el Padre Kentenich mantiene en la reunión de esta tarde de lunes podemos constatar el profundo conocimiento que tiene sobre el misterio de la vida de la santísima Virgen y la habilidad pedagógica para llevar a la vida diaria de los que le escuchan los más mínimos detalles de ese misterio tan precioso. Pido a mis lectores lean con atención el texto completo de esta charla a través del ‘enlace’ que anoto al final de mi reflexión. ¡Vale la pena no perder ni una frase del mismo! Es toda una mariología aplicada …..

Siguiendo el argumento propuesto en la plática de la mañana, comienza en la reunión de la tarde por describir al tallo de la rosa como el soporte que une firmemente a la flor, a la rosa, con la tierra, para inmediatamente después elevar el plano natural al mundo sobrenatural. Lo dice así: “¿Qué entendemos por el tallo? La rosa está asentada en el tallo: así vive la santísima Virgen en relación con Dios. ¿A través de qué está ella unida con Dios? A través de su fe”. Una fe que supone andar muchas veces por la vida en total oscuridad, confiando en Dios y sabiendo que Él nos quiere atraer fuertemente a sí mismo, justamente, a través de esos claroscuros. Justamente en la vida de María podemos constatar lo que significa vivir de la fe, aunque la misma sea vivida desde la más densa oscuridad.

Y así comienza el Padre Kentenich su pequeño tratado de mariología: Nos muestra la fe de María en los momentos claves de su vida: en la anunciación y encarnación del Hijo de Dios en su seno, en el nacimiento de Jesús en Belén, en la huida a Egipto, en la atención al hijo desvalido y pequeño de la casa sencilla y oculta de Nazaret, en el momento de las bodas de Caná, en la lucha de su hijo adulto con las autoridades del pueblo, con los sumos sacerdotes de Israel, en la cruz y muerte de aquel que según el ángel iba a ser el que salvara a su pueblo de la perdición, recordando posiblemente también lo que le había dicho su prima Isabel cuando la saludó en su casa: “Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí?” (Lc 1, 39-45)  
El Señor de Israel, el que su reino no tendría fin, el Hijo del Padre eterno, muerto como un malhechor en el Calvario. Y allí estaba ella, stabat Mater.

“¡Miren qué grande es su reino! Allí está ella de pie junto a la cruz. Ni un puñado de mujeres se encuentra en el lugar, y un solo hombre lo respalda: Juan. ¡Y su reino no tendrá fin! ¿Ven la contraposición? ¿Han tomado consciencia de ella?
Beata, quia credidisti: feliz de ti, porque has creído. Una frase hermosísima que aparece en la Sagrada Escritura: stabat, estaba de pie. No sólo se mantuvo exteriormente de pie, sino que se mantuvo fiel a él, estuvo junto a él. Y aunque lo matéis: él es Dios, y salvará a su pueblo. No sé si es posible imaginarse una fe más grande”.

Cuando hayan leído o escuchado la charla podrán constatar la aplicación pedagógica de este relato mariano. ‘Tallo de rosa por tallo de rosa’ en nuestra vida de alianza con María y en el intercambio de bienes que la misma significa:

“¿Qué bien ven ustedes aquí en la santísima Virgen? La fe heroica, la fe viva. ¿Qué significa intercambio de bienes? Si me permiten permanecer en la imagen, debo decir que ella me da su "tallo". ¿Qué significa? Su profundo espíritu de fe.
¿Y qué le doy yo a cambio? ¡Oh, mi pequeño tallo! No hay mucho que ver en mi pequeño tallo, ¿verdad? Entonces, podemos pedir: ¡Señor, Virgen santísima, ayuda mi incredulidad, haz que también yo sea un héroe de la fe y del espíritu de fe!
Pero no deben perder de vista que la fe es un regalo de lo alto. Es decir: por el santo bautismo se ha depositado la fe en lo más íntimo de nosotros mismos a modo de un nuevo ojo”.

Finaliza su charla aconsejando a los matrimonios imiten a María en su vida de fe, en el cultivo personal de esa fe, en el ejemplo y la enseñanza a los hijos dentro de la escuela de la familia, en el cultivo de la oración y en el estudio y preocupación por cultivar los bienes del espíritu. 

“Pienso que con esto les he trazado la línea para este mes: es decir, el cuidado por el crecimiento y profundización del espíritu de fe”.
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Heroísmo de fe en la vida de la santísima Virgen - Charla del 18 de junio de 1956 (por la tarde)

viernes, 2 de agosto de 2019

El tallo de la rosa, fe por fe


Sigo comentando las pláticas que el Padre Kentenich ofrece a los matrimonios y demás personas que asisten a las celebraciones de los días dieciocho en el Santuario de Milwaukee, en las que se refiere a las rosas y a toda una simbología relacionada con la santísima Virgen, la ‘rosa mística’. El 18 de junio del año 1956, fecha a la que hoy me refiero, coincide con el lunes de esa semana. Esta coincidencia le permite a nuestro fundador extenderse con el tema elegido aprovechando también la charla de la tarde. Hoy me quiero referir sólo a lo hablado en la mañana de este día, dejando para la semana que viene el comentario sobre lo expuesto por la tarde.

Elige en esta ocasión al tallo de la rosa para hablar de la fe, de la fe de María y de la nuestra. Comienza reconociendo que algunos de sus oyentes, de los asiduos a las charlas de los lunes por la tarde, han comenzado a plantearse la consistencia de su espíritu de fe. Se han dado cuenta, en el transcurso de los meses pasados y de las reuniones tenidas en el grupo, que eran católicos de rutina, haciéndose ahora la pregunta sobre lo que verdaderamente significa creer. A ellos se dirige en esta plática.

Por eso pienso que debería plantear primeramente la siguiente pregunta: ¿qué significa creer o vivir de la fe? …… Significa tener un órgano para captar lo divino o un sentido perceptivo para lo divino, ¡en todas partes! En todas partes olfateo la presencia de lo divino en mi vida. Naturalmente, como Dios no está frente a mí vestido con hermosas ropas y diciéndome: ¡Hola!, sino que siempre y en todas partes se encuentra en la oscuridad, tener un sentido perceptivo para Dios significa descubrir a Dios en todas partes a pesar de que está detrás de la nube, a pesar de que está en la oscuridad”.

Subraya que este órgano para captar lo divino se nos regala en el bautismo y que va unido al entendimiento de la persona. Lo aclara el comentar que son tres los órganos de conocimiento en la persona: el ojo sensible, lo puramente natural; se dispone también de un segundo órgano de conocimiento que es el entendimiento, y por fin, se nos ha regalado un tercer órgano, el ojo de la fe. Compara este último a un catalejo por el que todas las cosas se pueden ver mejor y más claramente; con ese catalejo, el ojo de la fe, vemos a Dios en todas partes. Un acto de fe no es tanto un acto del corazón, sino primariamente un acto del entendimiento.

Esta realidad y el hecho de nuestra propia condición humana explican los claroscuros de la fe. Pareciera que en la praxis divina se dan dos movimientos: en el primero Dios nos atrae y nos regala su luz, después permite la oscuridad pareciendo que se aleja de nosotros.

“Y así lo hizo también con la santísima Virgen. (¡En realidad, aquí debía comenzar la plática!). Nos imaginamos a la santísima Virgen de una forma totalmente errónea. Pensamos siempre que ella vivió in dulci iubilo, que tuvo siempre todo claro, que su corazón estuvo siempre lleno de ardor y que no tuvo ninguna falta de claridad en su entendimiento. ¡Oh, es un gran error!
Tal vez ahora entiendan un poco mejor cómo puede decírsele a la santísima Virgen la frase: "Feliz de ti, porque has creído", a pesar de la oscuridad para el entendimiento. ¡Feliz de ti, que en tu vida siempre has creído!”

Para explicar lo que significa tallo por tallo, fe por fe, aprovechará la charla de la tarde a la que asisten los matrimonios del grupo; en ella expondrá con detalle la fe de María. Mientras tanto, y comparando nuestra fe con la de Ella, nos invita a rezar para que “aumente en nosotros la fe”.
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