viernes, 27 de marzo de 2020

Su "Carmelo": impulsos de vida para nuestro "carmelo" actual


El sábado 20 de septiembre de 1941 el Padre Kentenich es detenido por la Gestapo y llevado al calabozo subterráneo de la central de la Gestapo en Coblenza. Se encontrará totalmente aislado, solamente le han permitido llevar consigo un crucifijo, un rosario y una imagen de la MTA. Un mes más tarde lo trasladan a la cárcel de Coblenza, un antiguo convento carmelita ubicado en la calle del Carmelo. Allí permanecerá en su celda hasta el 11 de marzo de 1942, fecha de su traslado al campo de concentración de Dachau. Seis meses de confinamiento. La Familia de Schoenstatt dispone de una colección de cartas que él escribió durante estas semanas a distintas personas y comunidades de su Familia. Se conocen como las  Cartas del Carmelo.(1)

Actualmente nos ha tocado también a muchos de nosotros estar aislados por la pandemia que sufrimos. Salvando las distancias, y sabiendo que “las comparaciones son odiosas”, invito a mis lectores a leer y meditar alguna de estas cartas - que iré publicando en este Blog en las próximas semanas. Hoy transcribo la Carta primera de la colección. Estoy convencido que podremos aprender algo de las actitudes del Padre Kentenich reflejadas en estos escritos. A este respecto el prólogo de la colección citada nos apunta alguna de ellas:

“Lo primero es la profunda filialidad, manifestada en la voluntad de seguir sin condiciones lo que está en el plan de amor del Padre Dios. La lucha por la libertad interior es una de las vertientes más ricas de esta historia. Liberación de todo lo que se opone a los deseos de Dios, libertad para todo lo que es de Dios es el programa de vida. La lucha por la liberación exterior del padre Kentenich es el símbolo de una lucha más profunda. Que en definitiva es lucha contra los "poderes y tinieblas", contra el misterio de la iniquidad diabólica, tan visible y poderoso en el nacionalsocialismo y en las crueldades de los campos de concentración.”  

A continuación, la carta citada, primera de esta colección.

Carta al Padre Mühlbeyer (2)   -       Remitente: J. Kentenich

Coblenza, 21 de octubre de 1941
Carissime Confrater:(3)

Escribo a disgusto porque con el paso del tiempo las "cartas desde la prisión" suelen ser designadas con facilidad como "actas de mártires". Pero por último debo hacerlo, a fin de que usted no se quede sin ninguna noticia mía. Por eso, con brevedad, algunas novedades.

Dígale a todos los interesados que me va bien. Las primeras cuatro semanas (4) pude rezar con el Credo: "Descendió a los infiernos"; pero desde el 18 de octubre: "Subió a los cielos", vale decir, a alturas luminosas, donde llevo ahora una vida contemplativa propia de un fraile carmelita. Cuerpo y alma se han acostumbrado rápida y adecuadamente al cambio. En suma: no hay motivo para tejer leyendas o historias de terror. En un punto hasta se me otorga mayor honor que el que me corresponde. Soy considerado como "la" cabeza espiritual de Schoenstatt. (5) Si se entiende por Schoenstatt un sistema científico de una ascética orientada psicológicamente puede que la palabra corresponda, ya que en 1919 procuré, por primera vez, fundamentar científicamente el sistema. Pero si se entiende por Schoenstatt la corriente religiosa de la MGO,(6) debo compartir entonces las alabanzas con muchísimos otros; especialmente con los muchos P. K. (7) que antes trabajaban en la MGO, y que en parte aún lo hacen.

En alguna ocasión propicia puede proponer a las hermanas, como material de meditación, dos frases del Salvador:

1.- ¿Por qué me buscáis? ¿No sabéis que yo debo estar en las cosas de mi Padre? (8)
2.- Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por aquellos que ama. (9)

Además cuando Pablo pregunta qué debe hacer, recibe como respuesta la significativa indicación sobre "lo que él debe padecer por mi nombre…" (10) Por otra parte Jesús mismo no redimió al mundo por medio de milagros y prédicas, sino con su muerte.

Quien me quiera buscar y visitar me hallará en todo tiempo en el corazón de Dios y de la santísima Virgen. Todos los que se hayan inscripto en esos corazones están continuamente junto a mí y en mí. Por lo tanto, no faltará materia de diálogo.

Y con esto ya no tengo nada más que decir. ¡Todavía algo! No debo olvidarlo: muchas gracias a todos los que se ocupan tan cuidadosamente del lavado de mi ropa. Valga para ellos la bienaventuranza: "¡Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia!" (11)

Con un cordial saludo y bendición en todas direcciones: hacia arriba y abajo, hacia derecha e izquierda. Quedamos en eso, permanecemos fieles.

¡Hasta pronto!        En fidelidad, su J. Kentenich


Notas

1)  Carmelo: El antiguo monasterio de los monjes carmelitas fue secularizado en 1803 y servía después como prisión. En esta prisión el padre estuvo detenido desde el 18 de octubre de 1941 hasta su traslado a Dachau el 13 de marzo de 1942. Por eso las cartas se llaman “Cartas del Carmelo”. La Iglesia del monasterio siguió siendo utilizada como tal. Desde una pequeña ventana de la torre era posible ver la celda del padre Kentenich, e incluso fue factible cierto contacto y conversación con él a partir del 20 de diciembre. Durante la guerra, Coblenza fue bombardeada y la cárcel fue totalmente destruida. Hoy en día existe un edificio totalmente distinto.
2)  P. Friedrich Mühlbeyer: Sacerdote palotino (1895-1959). Pertenecía al círculo más estrecho de colaboradores del padre.
3)  Latinismo muy en uso entre los sacerdotes de aquella época: “Queridísimo cohermano”
4)  Las “cuatro semanas” o la “prisión en el calabozo subterráneo”: La Gestapo detuvo al padre Kentenich primero en su cuartel “Im Vogelsang”, que antes había sido la filial de un banco, en una celda aislada en el subterráneo. Estas celdas habían sido anteriormente cajas fuertes, sin luz, con poco aire y espacio, de puro hormigón. A este tiempo se refieren las cartas.
5)  El padre, fundador y cabeza de la Familia. El término “cabeza” no debe entenderse unívocamente, en el sentido metafísico-paulino (que debe referirse únicamente a Cristo, Cabeza de la Iglesia (sino en un sentido analógico, en cuanto él es el fundador, generador y principio de unidad y autoridad de Schoenstatt. Así se habla también del “Padre de la Familia” en un orden natural.
6)  María Gebets und Opfergemeinschaft – Comunidad mariana de oración y de sacrificio, denominación de Schoenstatt durante el tiempo del nazismo.
7)  La indicación de muchos otros “P. K.” fue conscientemente falsa para no enfocar el interés de la Gestapo en la persona del padre Kentenich.
8)  Cf. Lc 2,49.
9)  Cf. Jn 15,13.
10)  Cf. Hch 9,16.
11)  Mt 2,7.


viernes, 20 de marzo de 2020

Creer en el amor misericordioso del Padre Dios


Desde nuestro obligado aislamiento por las circunstancias actuales, y pidiendo al Señor nos proteja a todos en todo momento, traigo hoy al Blog un extracto de la plática que el Padre Kentenich sostuvo el 18 de febrero de 1957 en el acto de la celebración del día de la Alianza. Desea ser una ayuda para superar las dificultades actuales en nuestro mundo globalizado. Es lo que deseamos a todos los lectores.

“….. Así, san Juan nos explica, directamente: «Dios es amor».  Las relaciones fundamentales (las tres personas divinas) se regulan entre ellas por el amor. Pero si consideramos ese amor en su relación con la creación, sobre todo en su relación con el hombre, lo llamamos amor misericordioso. De modo que Dios es amor, Dios es amor misericordioso.

¿Qué significa amor misericordioso? Si quisiéramos expresar la esencia de Dios en una palabra tendríamos que decir: Dios es amor, Dios es amor misericordioso. Esa es su esencia. La Santificación de la vida diaria —conocen el libro— dice en lugar de ello, de forma muy sencilla: La ley fundamental del mundo es el amor. Es decir: el fundamento último de todos los fundamentos que hay en Dios, donde él entra en relación con el mundo, con los hombres, el ultimísimo fundamento es el amor misericordioso.

En la práctica, eso quiere decir que todo lo que Dios hace en relación con el mundo, sobre todo en relación con los hombres, acontece por amor, a través del amor, para el amor, es decir, por amor misericordioso, a través del amor misericordioso y para el amor misericordioso. ¿Cuál es el motivo que impulsa a Dios a crearnos, a conducirnos, a gobernarnos? El amor misericordioso. ¿Y cómo gobierna él el mundo, cómo gobierna mi pequeña vida? A través de un movimiento de misericordia. ¿Qué exige él de mí? Una unión de amor aquí en la tierra que se eterniza después en la eternidad. Este amor, este amor misericordioso lo denominamos ley fundamental del mundo. Esto debe y quiere significar que si, por ejemplo, Dios es justo, esa justicia está regida por el amor misericordioso. Si Dios es omnipotente, la omnipotencia está regida por el amor misericordioso.

Un alma agraciada se hizo mostrar y decir una vez por el Salvador en una visión qué quiere decir que la misericordia es la ley fundamental del mundo. En la práctica solo entran en consideración para nosotros dos cualidades de la ley fundamental del mundo: amor misericordioso o justicia punitiva. El Salvador le respondió: puedes considerar mi justicia como una puerta cerrada con cadenas de hierro, y mi misericordia como una puerta apenas arrimada. ¿Qué querrá decir eso? Cualquiera, también el más anciano, es capaz de abrir esa puerta: la puerta espera ser abierta. El Salvador quiere decir con eso: ¡Qué fácil me resulta y cuánto urge en mi esencia el ser bondadoso y misericordioso para con los hombres! Pero desplegar la justicia me resulta inmensamente difícil. Hay que «obligarme» a hacerlo; de otro modo, no dejo quitar la cadena.

Como ven, esa es la esencia de Dios, la imagen de Dios: la imagen del Dios misericordioso. ¿Qué presupone esa misericordia? Nuestra miseria, nuestro desvalimiento. Con amor eterno te amé y lleno de misericordia te atraje hacia mí. La misericordia se encuentra ya en mi creación: en efecto, he sido hecho de la nada. La misericordia se expresa en la conducción de toda mi vida, no soy merecedor ni digno de que el Dios infinito me mire con amor misericordioso.

¿Comprenden ahora lo que significa que la santísima Virgen pone representativamente a nuestra disposición la infinita misericordia de Dios? Pero esa es también al mismo tiempo su misericordia. Allí estamos ante un milagro de la conducción divina. Una vez escuchamos ya que Dios despliega su misericordia en el mundo a través de la santísima Virgen. De modo que es como si Dios hiciera que toda la misericordia que hay en él y que él comunica a los hombres pasara por el corazón y la mano de la santísima Virgen. La justicia se la ha reservado para sí y para su Hijo unigénito. Si abrimos la Sagrada Escritura y leemos cómo será un día en el juicio, veremos que donde se habla de juez no se menciona nunca a la santísima Virgen.

Por eso «Ecce mater tua». Junto con el derecho materno Dios ha regalado a la santísima Virgen también un corazón materno, es decir, un corazón tan lleno de amor misericordioso cuanto una criatura es capaz de contener. Y este corazón misericordioso late ahora en el cielo en estado glorificado.”
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Para leer o escuchar el texto de la plática, haz 'clic' en el siguiente "Enlace":

Se puede experimentar el amor misericordioso a través de la Santísima Virgen - Plática del 18 de febrero de 1957

viernes, 13 de marzo de 2020

LO ETERNO EN LA MUJER - Cuarenta frases para la reflexión


(Nota previa: Hace unos días se ha celebrado el así llamado ‘Día internacional de la mujer’. Justo en esa fecha un grupo numeroso de lectores han ‘visitado’ este Blog, y lo han hecho leyendo un texto que publiqué el miércoles 15 de febrero de 2012 con el título: “Lo eterno en la mujer”.

Se trata de una selección de frases referidas a “lo eterno en la mujer”, tomadas de la publicación Para un mundo del mañana" – Párrafos escogidos sobre problemas pedagógicos - , Padre José Kentenich, Schoenstatt, 20 de Enero de 1970. Es una recopilación realizada con la intención de hacer accesible a círculos más amplios la pedagogía que el Padre Kentenich ha dejado a la Familia de Schoenstatt en numerosas conferencias y escritos.

Los textos que aquí reproduzco de forma reducida se encuentran en toda su amplitud en el libro “Ethos und Ideal in der Erziehung”, Jornada de pedagogía de la juventud de Mayo de 1931 – (En español: “Ethos e ideal en la educación” Pedagogía schoenstattiana para la juventud, Líneas fundamentales).

El fundador de Schoenstatt nos muestra con estas ideas – a pesar de haber sido pronunciadas en el año 1931 - caminos para la reflexión y también para responder a los interrogantes de la discusión pedagógica de nuestros días.)


TEXTOS DEL PADRE KENTENICH

1. Nuestra cultura actual carece de alma. La naturaleza de la mujer es el elemento que da alma, la naturaleza del hombre es el elemento que da espíritu e impulsa hacia adelante. Donde no concurren ambos elementos no habrá avance de la cultura. El auténtico dirigente debe encarnar siempre ambas cosas, pues una naturaleza de dirigente que fuese solamente impulsada por ideas, que solamente luchase por ideas, no es más que un caudillo.

2. Siempre deben existir ambos elementos: una gran idea a la que se sirve, y el amor personal al séquito.

3. A la mujer le incumbe una misión para la redención del varón y una misión para la redención de la cultura actual.

4. Queremos llegar a ser íntegramente lo que Dios ha previsto para nosotros desde la eternidad, no solamente a causa nuestra, sino a causa de Dios, de aquellos que Dios nos ha confiado o nos confiará alguna vez. En la medida en que hayamos llegado a desarrollar plenamente lo eterno en nosotros, seremos capaces de educar a otros.

5. ¿Qué es lo eterno en la mujer? Lo que llamamos maternidad. O con otra formulación: la sencilla y vigorosa servicialidad enraizada en Dios, es decir, lo eterno en lo femenino, lo eterno en la religiosidad femenina.

6. Intencionadamente he sustituido la palabra "maternidad" por "servicialidad". En esta palabra resuena más la austeridad, más vigor. La palabra "maternidad" está de moda. Hoy se trata de encubrir todo lo misterioso y oscuro bajo el concepto de maternidad. Por consiguiente será mejor usar la palabra "servicialidad". Así se nos ha presentado también la Madre de Dios.

7. ¿En qué formulación encontramos reproducido lo eterno de la religiosidad femenina? Ecce Ancilla Domini… O en la otra expresión: sencilla servicialidad enraizada en Dios.

8. No solamente "una servicialidad divinizada", no, una servicialidad insertada en Dios. En esto suena una muy fuerte protesta contra la desacralización del mundo actual.

9. Servicialidad es siempre algo muy vigoroso. Implica un servir desinteresado y una gran magnanimidad.

10. Si reducimos este hecho a los últimos principios filosóficos, vemos en esta silenciosa y vigorosa servicialidad un reflejo de lo eternamente maternal en el Dios omnipotente, la maternidad eterna, la eterna servicialidad de Dios. Esta reflexión despierta un respeto muy profundo ante la verdadera y auténtica modalidad femenina.

11. Toda la actividad del Dios Trino: su actividad creadora, redentora y salvífica, es una única, grande, desinteresada y magnánima servicialidad.

12. Dios nos ha creado para servirnos. Él nos mantiene en nuestro ser. ¿Por qué? Para servirnos. Dios gobierna y conduce al mundo, dirige el pequeño y el gran destino del mundo y de los hombres. ¿Por qué? Es siempre el mismo espíritu: lo eterno en la mujer, la sencilla servicialidad, la silenciosa y vigorosa servicialidad.

13. ¿Cuál es la esencia de la redención cristiana? Es la redención que nos mereció Cristo. Él nos incorpora en Sí: quiere redimirnos. Nuevamente tenemos aquí la silenciosa y vigorosa servicialidad del gran Redentor.

14. Si existe lo eterno en la mujer, entonces lo eterno de la religiosidad femenina debe abarcarlo y ennoblecerlo. Lo eterno de la religiosidad femenina debe tener una misión extraordinaria también frente al hombre y aun en las corrientes religiosas actuales.

15. Cuando un ser humano —también el hombre— quiera trabajar en la educación de un modo fecundo y con éxito, debe apropiarse de lo eterno en la mujer. ¡Fíjense en Pablo! De él está escrito: quisiera llegar a ser todo para todos. Fíjense en el Salvador: lava los pies a los suyos…

16. La educación se hace absolutamente imposible cuando no se atenúa el orgulloso señorío. Puede haber un caudillo, pero el auténtico dirigente es impensable sin lo eterno en la mujer, sin esa servicialidad desinteresada.

17. Si el hombre no se apropia de lo eterno del ser y de la religiosidad femenina, es sólo un educador a medias. Él necesita apropiarse lo eterno en la mujer. Aplíquese esto al sacerdote, al esposo, es más, a todos los hombres, también a los jóvenes.

18. Vinculación y dinamismo son dos elementos que siempre han producido tensiones en la historia y que a través de todas las épocas han hecho historia. ¿Dónde se encuentran en forma típica la vinculación y el dinamismo? La vinculación es típica en la naturaleza de la mujer y el dinamismo, en la naturaleza del varón.

19. Lo eterno en la mujer debe liberar y redimir en el varón lo que es inestable y está sometido a las fluctuaciones de la época. Y lo eterno en el varón, con el tiempo, debe liberar y redimir en la mujer lo que en ella está relacionado con la época.

20. El movimiento feminista moderno corre el riesgo de minar y colocar en el fondo lo eterno en la mujer. A causa de que la mujer ha sido arrancada del hogar —su dominio propio— y llevada como un torbellino a la vida pública, donde debe librar la lucha por la existencia, resulta que ahora se debe reflexionar acerca de la particularidad propia del hombre y de la mujer. Pues la mujer, en esta lucha por la existencia, se enfrenta con el adversario en su existencia.

21. No es solamente una lucha exterior, sino también una lucha del alma, una lucha espiritual. Las relaciones entre el hombre y la mujer deben ser nuevamente revisadas y reducidas a principios últimos. Y ahí escuchamos en la controversia, expresiones contra las que uno se rebela. Por un lado, "servicialidad", y por otro lado "dominio".

22. La mujer lucha por conquistar una posición equivalente a la del hombre en la vida pública, y confunde fácilmente equivalencia con igualdad. Aquí tenemos que admitir también que la hombría exagerada a veces, quizás también a menudo, ha conducido a una orgullosa tiranía, rígida, en desventaja de la magnanimidad, de la servicialidad, en desmedro de la vigorosa servicialidad.

23. Esta silenciosa y vigorosa servicialidad, este servir tranquilo y desinteresado, es esencialmente distinto a cierta concepción que hace de la mujer un juguete, la esclava del hombre. A esto último la mujer se resiste, y con razón.

24. Solamente donde opera un servicialidad oculta, silenciosa y fuerte, se hará posible la vinculación interior del educando a nuestra personalidad y la transmisión de esta vinculación al Dios trino.

25. La mujer no está vinculada al hombre en la última raíz de su ser, al menos no necesariamente; pero necesaria es la magnanimidad en la servicialidad. Con esto hemos caracterizado la maternidad, no solamente como maternidad física, sino esencialmente como maternidad intelectual y espiritual.

26. Cuando la silenciosa y fuerte servicialidad, la vigorosa servicialidad, está concentrada en el varón —en el matrimonio— no debemos confundir la palabra "servir", con atender. Hay en esto una gran diferencia.

27. La tendencia peligrosa está en que a causa de la subvaloración de la mujer, se busca en toda la línea su masculinización o se trata de hacer entrar en juego atractivos unilateralmente femeninos…

28. La mujer que quiere encarnar el tipo masculino, que aspira a la masculinización, arrastra con ello cada vez más hacia abajo a la cultura actual, colaborando en la deshumanización de la humanidad, de la cultura de hoy.

29. Actualmente hay tanta confusión en el mundo porque no se reconoce lo eterno en la mujer. Toda nuestra educación, en definitiva, debe tender a salvar la naturaleza de la mujer para una nueva época.

30. Si solo lográramos educar una joven, una joven auténtica ¡qué gran trabajo habríamos realizado en pro de la cultura! Ustedes pueden estar seguros: el demonio sabe lo que hace dejando que se destruya lo eterno en la mujer.

31. No solamente gobernar, conducir y guiar, sino servir desinteresadamente, con respeto, entregarse en amor, ser alma, animar por doquier; también allá donde hayamos esparcido grandes ideas. Este es el ideal del educador.

32. Aprendamos a estar orgullosas de lo grande que encierra nuestra naturaleza, e infundamos este orgullo en las que nos están confiadas.

33. Quien quiera orientarse acerca de la verdadera feminidad, encontrará desesperadamente pocos modelos en los que pueda estudiarla. La mayoría ha adoptado en demasía el espíritu moderno. Si ustedes quieren fijarse en la figura de María, encontrarán el ideal totalmente encarnado.

34. ¡Como nos equivocamos si como educadoras y mujeres creemos mejor no cultivar tanto el amor a María…! Si ustedes renuncian a la Madre de Dios, renuncian a formar lo eterno en la naturaleza femenina.

35. Si renuncian a la Madre de Dios, les pregunto: ¿cómo pretenden devolver a la actual generación la vigorosa conciencia de su auténtica grandeza femenina?

36. En la Madre de Dios tenemos el modelo de la auténtica y verdadera maternidad. Vayamos a su escuela. Ella es nuestra Madre, nuestra Madre sacerdotal. Ella ha confirmado su silenciosa y fuerte servicialidad, no sólo ante su Hijo unigénito, sino también ante nosotros… ¡Cómo da alma a todo lo que Dios ha depositado en germen, en nosotros!

37. Haciéndola Madre de Dios, le ha regalado una gran medida de poder sobre su propio corazón y un grado inagotable de bondad y sabiduría de educadora y dirigente.

38. La Madre de Dios es rica en amor, tan rica que puede derrocharlo porque su corazón le pertenece totalmente a Dios. Y un corazón que pertenece íntegramente a Dios, pertenece también íntegramente a los hombres, ya no se pertenece a sí mismo.

39. El amor nacido de Dios lleva en sí el sello de la eterna fidelidad. Por consiguiente, la bienaventurada Virgen, a pesar de toda su felicidad, no podrá olvidar por toda la eternidad a aquellos que el Salvador le ha dado como hijos.

40. La esencia de la querida Madre de Dios era y es el servir desinteresadamente a la vida.


viernes, 6 de marzo de 2020

Libertad de hijos amados del Padre


La frase pronunciada por la Santísima Virgen: “Ecce ancilla Domini, fiat mihi secundum verbum tuum” – Eh aquí la sierva del Señor, hágase en mí según tu palabra – resume el mensaje de la charla en este nuevo lunes en la tarde. Algunas de las personas presentes en las reuniones pasadas continuaban haciéndose preguntas sobre el tema de la Inscriptio, o sea el de esa actitud del alma que pide a Dios le envíe la cruz y el dolor si así está en sus planes, que se haga en definitiva siempre su voluntad.

Esta práctica, les dice, presupone “la convicción vivencial de que Dios es realmente Padre y de que, como Padre, quiere siempre lo mejor para mí”.

 Si estuviésemos vivencialmente compenetrados en lo profundo de nuestra interioridad de que Dios es nuestro Padre, no nos resultaría nada difícil entregar en sus manos, por así decirlo, las riendas de nuestra vida y decirle: ahora puedes hacer conmigo lo que quieras, llevarme en el coche como quieras. Sé que me conoces mejor de lo que yo mismo me conozco y que me amas más de lo que yo mismo me amo. No puedo hacer nada mejor que entregar en tus manos incondicionalmente las riendas y decirte: haz conmigo lo que quieras. Y si quieres enviarme cruz y sufrimiento, sé que es tu amor el que lo hace y que ese amor tiene en mente lo mejor para mí.”

Un lector amigo me ha enviado el texto de una de las charlas que el Padre Kentenich dio a un grupo de sacerdotes diocesanos de Schoenstatt en el año 1966. En esta ocasión les aclara también a los allí presentes las diferencias entre el ‘Poder en blanco’ y la ‘Inscriptio’. Traigo a continuación dos extractos de la misma para que nos sirva también a nosotros en nuestra reflexión.

Una explicación para aclarar la relación que existe entre el Poder en Blanco y la Inscriptio. Ya lo sabemos: el Poder en Blanco es disponibilidad, disponibilidad a decir sí; la Inscriptio pide, pide que la Divina Providencia justamente le envíe a uno aquello que le resulta más difícil si es que está en sus planes. Esto tengo ahora que fundamentarlo sicológicamente: si no nos esforzamos por vencer la disposición negativa de nuestra naturaleza, la disposición contra una forma concreta de sufrimiento, entonces vivimos permanentemente con un temblor interior o reprimimos ese estado concreto. Después, cuando nos sobreviene el sufrimiento, nos desplomamos víctimas del dolor.”
………..

“Podemos decir que hoy es absolutamente recomendable pensar de la siguiente manera: ¿qué es lo que me resultaría más difícil? Y poder imaginar: ¿Señor si tú me enviaras esto o aquello, sería capaz de asumirlo? Existe en cada persona sin excepción y con mucha probabilidad alguna cosa de la cual uno diría: Señor todo lo que tú quieras, pero por favor sólo eso no. Vean Uds., frente a esto siempre enseñé lo siguiente: nosotros no deberíamos estar tranquilos hasta que pudiéramos decir con convicción interior: ¡si está en tus planes, querido Dios, entonces no sólo digo que lo acepto y que lo soporto, sino que te lo pido!  Entienden Uds. ¿por qué? Ya he tenido oportunidad de recalcarlo un par de veces: desde el comienzo fue para mí un ideal especialmente grande autoeducarme a una libertad interior infinitamente profunda, a la libertad de los hijos de Dios. La libertad de los hijos de Dios - la necesidad de llegar a ser libre de todas las angustias que no poseen una causa [real], pero también de las angustias provocadas por un motivo interior.”

Quiero terminar con uno de los pensamientos del Padre Kentenich que transmite a los matrimonios de Milwaukee en su reunión de este lunes: él insiste en la necesidad de adquirir primero la correcta imagen de Dios como Padre misericordioso, y que esto se lo pidamos fervientemente a la santísima Virgen:

¡Madre, haz de mí un hijo del amor misericordioso del Padre! ¿Qué significa esto? Haz que, en todas las situaciones de mi vida, también en todos los golpes del destino, sienta la amorosa mano paternal de Dios. Pero dame también la fuerza para decir, en todas las situaciones: ¡Ita, Pater ita Mater in aeternum! Por tanto, todo depende de que adquiramos la correcta imagen de Dios como imagen del Padre. Y esta gracia tiene que implorárnosla la santísima Virgen en virtud de la alianza de amor.”
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Para leer o escuchar el texto de la charla, haz 'clic' en el siguiente "Enlace":