viernes, 29 de marzo de 2024

JESÚS MUERE EN LA CRUZ

Te adoramos, Señor Jesús, … que has muerto por nosotros en la cruz.


Ahora estás suspendido
entre cielo y tierra
para que surja una nueva creación de amor.
Tú, el Dios Omnipotente,
estás allí tan inefablemente pobre,
porque tu amor es tan hondo y es tan cálido.

Para conducirnos rápido y seguros hacia ti,
moribundo nos quieres regalar tu Madre:
"¡Ahí tienes a tu Madre!"
"¡Ahí tienes a tu hijo!"
Así resuenan tus palabras desde la cruz,
tu trono de Rey.

Los hombres que se aferran a sus bienes,
a sus posiciones que fácilmente desplazan
la verdadera imagen de Dios,
ellos te clavan
al madero del desamparo y la ignominia,
el que con fuerza sacude y despierta las conciencias.

Aquellos que prescinden de María,
Quien, según el plan del Padre,
siempre debe estar junto a ti,
no comprenden
la plenitud de tu Obra,
no captan la totalidad de su fuerza y de su luz.

Mirar con amor tu cruz me sirva cada vez
para no confiar más
en el dinero y en los bienes materiales,
y poder así con facilidad, entregarme totalmente
a ti y a María Madre,
con el corazón y el, pensamiento.

Por ti, Señor Jesús, con María, tu Madre y Esposa,
la que vence la Serpiente pisando su cabeza,
concédenos ser, en el Espíritu Santo,
instrumentos del Padre,
para construir aquí en la tierra
su Reino de Amor. Amén.

Del Via Crucis del ‘Hacia el Padre’, pág. 102/103 

viernes, 22 de marzo de 2024

RENOVARSE PERIÓDICAMENTE

RENOVACIÓN ESPIRITUAL Y CONFESIÓN

Una «renovación espiritual» sirve para arrojar una mirada retrospectiva al mes pasado y hacer una prospectiva del mes siguiente, y constituye una reorientación de la vida y aspiraciones personales.

¿Cómo podemos procurar, como  schoenstattianos, que nuestra familia se convierta realmente en la fuente de la educación para nosotros y para nuestros hijos?

Desde luego, ahora tendrán que decir de nuevo: también necesitamos renovarnos. En otras agrupaciones de la Familia (de Schoenstatt)  - en las que hay una aspiración especial – tenemos la costumbre de realizar mensualmente una suerte de renovación espiritual. ¿Qué significa eso? Que, por lo menos, una vez al mes nos reunimos en la familia y hacemos un examen de conciencia: ¿seguimos manteniendo todavía (….) lo que ahora hemos aprendido?

J. Kentenich, 4 de mayo de 1964, en

Am Montagabend, t. 30, 79

Repostaje mensual: la renovación espiritual

En la Familia [de Schoenstatt] existe muchas veces la costumbre de realizar cada mes una suerte de renovación espiritual, que hacemos solos: ustedes no necesitan contar con extensas pláticas. Es un día en el que se hace una retrospectiva: ¿qué ha alcanzado, qué ha logrado la educación y qué tenemos que hacer en el próximo mes?

Si ustedes toman ahora en serio el living shrine (santuario vivo), yo podría imaginarme que se sentirán realmente impulsados a averiguar juntos, cada mes: ¿cómo están las cosas con esos objetivos de la educación? Es evidente que, entonces, notaremos pronto: yo no puedo educar a mis hijos a esos ideales si no aspiro yo mismo a ellos. (….) Ahora, si el papá y la mamá quieren hacer juntos una suerte de renovación espiritual, dependerá de que se digan, una y otra vez: ¿nos hemos convertido más y más, por ejemplo, en un reino de amor? Es decir, ¿es el amor el lazo que nos une a todos – el esposo y la esposa, los padres y los hijos - ?

En segundo lugar, según sea: si podemos decir que hemos crecido, entonces tenemos que estar agradecidos; si tenemos que decir que todavía falta, entonces cabe preguntarse: ¿qué tenemos que hacer? La respuesta es: renovar la alianza de amor.

J. Kentenich, 13 de enero de 1964, en

Am Montagabend, t. 29, 209. 215

Si han reflexionado sobre todos […] los pensamientos, encontrarán que, en lo esencial, son tres los sentimientos que quieren mover y tocar el alma.

1.  En primer lugar, será probablemente el sentimiento de gratitud.

2.  En segundo lugar, puede ser el sentimiento de arrepentimiento. ¿Comprenden por qué arrepentimiento? Si reconocemos que habríamos podido hacer más, crecer más, crecer más profundamente.

3.  Y después, en tercer lugar, el propósito: el año [mes] próximo queremos esforzarnos aún más por realizar el plan de la Providencia divina en todas direcciones.

 

J. Kentenich, 30 de diciembre de 1963,

 en Am Montagabend, t. 29, 200

  

viernes, 15 de marzo de 2024

PASO A PASO: EL PROPÓSITO PARTICULAR O EXAMEN PARTICULAR

«E.P.»: examen particular o propósito particular (= meta parcial).

Entre las prácticas del horario espiritual destaca el propósito particular, «my daily challenge», mi reto cotidiano. El propósito particular es el núcleo del horario espiritual. Contribuye al «ennoblecimiento» de mi carácter, fortalece mis lados fuertes y regula mis debilidades. Así pues, se trata de encontrar un propósito

  que se ajuste a mi situación de vida;

  que me haga avanzar;

  que sea gestionable y realizable;

  que esté formulado de forma positiva;

  que esté asociado a una motivación y me dé alegría (= un paso concreto hacia mi ideal personal).

¿Qué resonancia se produce en mi interior? Hay una práctica sencilla que se ha demostrado válida para activar mi propia motivación: buscar mi canto preferido y mi verso preferido de la letra. Busco lo que me toca y me hace vibrar interiormente, lo que me da alegría. Con ello habré apelado consciente o inconscientemente a mi ideal personal, a mi motivación fundamental, a mi meta fundamental. Asocio mi propósito particular con esa formulación motivadora. De esa manera, mi reto cotidiano se asocia con aquello que más profundamente me motiva y, en el caso ideal, experimento así un fortalecimiento para superar el reto.

 

¿De dónde provienen las   numerosas decepciones que me provoco a mí mismo y que provoco a los demás?       […] Eso proviene de que hemos visto demasiado poco el núcleo en nuestra lucha moral. Si bien tenemos muchos puntos (que hacemos objeto de nuestros propósitos), estos no estaban orientados, ordenados y ajustados hacia el punto central de nuestra personalidad, hacia el ideal personal.

J. Kentenich, 1936, en

Die religiösen Übungen, t. 1, 92

Muy fácilmente puede ser que el objeto de mi examen o propósito particular sea mi propio ideal personal. En  efecto, el ideal personal es la actitud fundamental de mi ser, determinada para mí por Dios. Yo puedo profundizar constantemente esa actitud. Pero por eso también tenemos que flexibilizar un poco los conceptos de las distintas cosas, no debemos concebir el examen particular de forma tan unilateral.

El propósito particular a lo largo del día

Por la mañana

Lo que hacemos bien temprano en la mañana repercute fuertemente en toda nuestra jornada. Por eso – ya lo hemos oído -, por la mañana, junto con el IP hay que renovar también el EP. ¿Cómo tiene que ser mi EP?  Tiene que ser un propósito claro y determinado. ¿Cómo reza mi EP? So durante el día me lo preguntaran, de pronto, ¿podría dar una respuesta precisa?

 

J. Kentenich, 1936, en

Die religiösen Übungen, t. 1, 93 s.

Tiene que tener la fuerza de una decisión: tiene que estar respaldado por una voluntad decidida. Mi EP tiene que realizarse, a toda costa.

J. Kentenich, 1936, en

Die religiösen Übungen, t. 1, 94

Al mediodía
En formulación positiva

En el caso de un objeto positivo: hay objetos del EP que – como ya hemos experimentado todos – resultan extremadamente difíciles de controlar numéricamente. Son los objetivos positivos. Para un alma que haya crecido sanamente es casi imposible – justamente porque es sana y una vida sana realiza los actos sin más – retener reflexivamente los actos puntuales a lo largo del día. Por eso, un EP positivo no es tan fácil de controlar mediante un propósito y de forma numérica. Estará asegurado al máximo si al mediodía revivo en mi el mundo (de valores) correspondiente. Esto podrá ejercer una influencia, irradiar hasta la noche. De una forma más exacta no se lo puede controlar.

J. Kentenich, 1936, en

Die religiösen Übungen, t. 1, 95

En formulación negativa

En este caso busco combatir determinadas faltas contra determinadas virtudes. Un alma que ha crecido sana reacciona fácilmente a este tipo de faltas, por lo cual se las puede retener y controlar fácilmente.

J. Kentenich, 1936, en

Die religiösen Übungen, t. 1, 95

A este respecto piensa Ignacio que, a la larga, tales faltas contra determinadas virtudes no pueden superarse sin un control escrito. Es sabiduría ignaciana. Por eso, si busco razones que expliquen por qué avanzo tan poco tendría que examinar esta afirmación de Ignacio.

Sin embargo, ustedes me explicarán: ¿para qué sirve todo el control escrito? Tienen razón. No sirve para nada si no brota del amor. El EP tiene que ser expresión del amor. Y si este es el caso, tal vez me sienta impulsado también a ofrecer, por amor, el pequeño sacrificio del control escrito.

Se trata siempre de nuevo de una apelación a la magnanimidad. No debo decir “tengo que hacerlo”; solo debo decir “me está permitido hacerlo”. O bien: “tengo que hacerlo”, pero entonces se trata más de un deber de honor, de una obligación dictada por el ideal, una obligación para alcanzar el ideal, no para cumplir un deber.

Por lo menos hemos de ser honestos: hay muchas cosas en nuestra alma que no están ordenadas o que no lo están tanto. ¿A qué se deberá? A todo esto, no debo olvidar la petición, la acción de gracias, el amor. También deberíamos concebir estas pequeñas cosas – como el control escrito – como una pequeña escuela del amor. Entonces tendremos trazada una línea unitaria.

 

J. Kentenich, 1936, en Die religiösen Übungen, t. 1, 95 s.

A la noche

No estará de más que nos impongamos también alguna penitencia por las faltas. Podrá consistir en hacer lo contrario de lo que hemos hecho en nuestra desidia. En cualquier caso, con esto no se juega: se utilizan todos los recursos a fin de sacar a la naturaleza de su inercia.

J. Kentenich, 1936, en Die religiösen Übungen, t. 1, 96

  

viernes, 8 de marzo de 2024

VIVIR A PARTIR DE MI PROPIO CENTRO: CAMINOS HACIA EL IDEAL PERSONAL

El camino racional hacia sí mismo

Este camino es el estudio de mi disposición, el estudio reflexivo del temperamento, el estudio del carácter, el estudio de la tipología, a fin de reconocer, a partir de allí, en qué dirección se ve llevada e impulsada mi naturaleza. Desde luego, después escucho también lo que Dios ha depositado en mi naturaleza como impulso de índole sobrenatural.       […]

El camino irracional hacia sí mismo

Presuponemos lo que Dios quiere de mí, cómo me ha pensado en mi persona y en mi tarea. En su núcleo, en su germen, él ha depositado eso en mi naturaleza, en mi disposición. De ahí la pregunta: ¿dónde puedo averiguar de forma totalmente primaria, sin mucha reflexión, lo que ha sido depositado en mí? (….) Puedo averiguarlo estudiando lo que de manera irreflexiva está despierto y vivo en mí.

Mi jaculatoria predilecta

Pregúntense por su jaculatoria preferida. Tiene que ser una jaculatoria predilecta. Si brota desde el interior, entonces va acompañada de la propia personalidad. Pregunta: ¿Tengo yo pequeñas oraciones predilectas? No tienen por qué ser rezadas de forma vocal.

 

Mi ocupación predilecta

Pregúntense por su ocupación predilecta. ¿Por qué? En ello se expresa también algo irracional de la personalidad.

Mi frase predilecta

Pregúntense por su lema predilecto. ¿Hay algún lema (frase de la Escritura, verso de un canto, adagio) que se les ocurra de pronto? ¿Hay una frase que prenda fuego en ustedes? Podrán oírla miles de personas sin que les produzca impresión alguna. Solamente prende fuego en aquel cuya actitud fundamental reproduce.

J. Kentenich, 1950, en Grundriss einer neuzeitlichen Pädagogik, 168 s.

Aquí se trata de aquello que ha crecido en mí por sí solo de forma totalmente irracional. ¿Comprenden por qué lo digo? Porque es un elemento de nuestra naturaleza primitiva, también sostenida por la gracia, un elemento de mí mismo.

Algo me electriza. (….) Pregúntense una vez más: ¿en qué medida resuena aquí de forma irracional, o sea, sin que yo lo sepa de forma reflexiva, el núcleo de mi personalidad? Evidentemente, resuena porque mi naturaleza reacciona con total espontaneidad a ello; de alguna manera tiene que haber tocado un nervio. (….)

Notará ustedes que en todas partes aparece la palabra “predilecta”. No se trata, pues de algo conseguido con dolor y esfuerzo, sino de algo que ha crecido, que se ha suscitado. (…)

Solo tienen que desactivar la reflexión. Allí tienen, en realidad, aspectos con lo que pueden llegar rápidamente a comprobar o también a redescubrir lo más originariamente personal de ustedes mismos.

 

J. Kentenich, 18 de octubre de 1951, en Oktoberwoche 1951, 255 ss.


Estos son algunos pensamientos provenientes del «taller pedagógico» sobre pedagogía de ideales como pedagogía de convicciones y de mentalidad.

 

        J. Kentenich, 1950, en Grundriss einer neuzeitlichen Pädagogik, 169 ss

viernes, 1 de marzo de 2024

¿PARA QUÉ EXISTO, PARA QUÉ EXISTIMOS? - El ideal personal y el ideal matrimonial


El ideal personal

El ideal personal es una verdad (….) cuya vivencia se tiene de forma personal y experiencial (…) Es una expresión de mi vivencia valórica personal, de mi vivencia central, un brote que ha germinado y que ha comenzado lentamente a crecer y a madurar de dentro hacia fuera. (….) El ideal personal suscita con enorme facilidad personalidades marcadas.

J. Kentenich, 1936, manuscrito

Llegar a los sentimientos y al corazón

Esto es lo más importante: que no se capte no solamente en el plano del conocimiento […] Por eso no hemos denominado ideal personal como una idea fundamental, sino como una vivencia fundamental. […] Se puede aprender a construir todo el edificio sobre los afectos, sobre los deseos o sobre todos los impulsos que están ahora despiertos en el alma (….) En el fondo, aquí se trata siempre de lo irracional, de lo afectivo, ámbito que, naturalmente no raras veces también está impulsado por una gran ideología.

Por tanto, aquí se trata más bien de aflojar realmente un poquito de vida irracional del alma, a fin de actualizar realmente aquello que ha salido o está saliendo a la luz. (…) Es decir: hay muchas cosas adheridas solo exteriormente. ¿Y eso tiene vida? No, eso no tiene vida, está adherido, se lo mantiene en movimiento desde fuera. Por supuesto, lo expreso de forma exagerada, pero hay mucha verdad en ello. Por eso yo personalmente procuro siempre apartar lo adherido para captar primeramente los impulsos primordiales de la naturaleza humana. Si no los captamos, nos cansamos de hablar en ideologías sobrenaturales; pero yo no entro para nada en ello. (….)

J. Kentenich, 18 de julio de 1966, en

Ein Durchblick in Texten, t. 5, 464

Mi pequeña verdad

 ¿Qué entendemos por la «pequeña verdad»? Solemos denominarlo «ideal personal»; también se habla de «el pequeño secreto», «la pequeña verdad». Es una vivencia personal, interior.        

Vivencia clave y oraciones predilectas

 ¿Qué es lo que constituye el núcleo de nuestra personalidad? Todo aquello que absorbemos tiene que enlazarse a una vivencia central. Dejemos ahora de lado toda erudición y preguntémonos qué indica la expresión: mi vivencia central personal. Pregúntense si tienen determinadas jaculatorias predilectas. Con ello llegará de la forma más rápida al objetivo. Son pequeñas oraciones que brotan de nosotros por sí solas. A veces casi se estaría inclinado a preguntar: ¿es que acaso tenemos jaculatorias personales? ¿Podemos acaso orar de manera personal? ¿O nuestra oración es un repetir cosas que otros han dicho? Desde luego, en tal caso no tenemos un núcleo de la personalidad.

Cuando me conmueve una gran alegría o un gran dolor, ¿hay algo que brote de mi corazón? Ahora tienen que preguntarse ustedes mismas si tienen este tipo de jaculatorias predilectas. Pueden comprenderlas como una vivencia central personal. Esta es la pequeña verdad, una verdad que, muchas veces, está asociada a mucho amor (…) La mayoría de nosotras encontrará que la vivencia central está relacionada de alguna manera con la fe en la Providencia, con la confianza en que Dios ha tomado en sus manos las riendas de nuestra vida.

Ahora bien, ¿cómo se llega a esa pequeña vivencia central, a la pequeña verdad? Puedo preguntarme también por mis devociones predilectas. Como notarán, lo importante es siempre la palabra “predilecta”. Aquello que hago con gusto fluye a partir del patrimonio de un alma. De aquello que ocurre por propósito no se pueden sacar conclusiones del núcleo de la propia alma.

Relación entre ideal personal e ideal de familia

Tienen que ser conscientes del modo en que ese imperativo tiene que ver interiormente con el ideal de la familia. Una familia auténtica, como se debe, solo surge si está formada por verdaderas personalidades o si, por lo menos, todos los miembros de la familia luchan por un núcleo de su personalidad. Donde todo está masificado, o sea, donde el individuo está despersonalizado, tenemos un colectivo, pero no una familia. No es ni siquiera una sociedad, y mucho menos una comunidad. En el colectivo tenemos la masa, pero la masa es incompatible con el carácter de familia. Por eso, mucho depende de que nosotras mismas seamos personalidades con el carácter de familia. Por eso, mucho depende que nosotras mismas seamos personalidades y si educamos a nuestro esposo y a nuestros hijos para que sean personalidades. Sentimos en general cuán importante es hoy en día que hagamos interiormente resistentes a a aquellos que nos han sido confiados. Desde todas partes se busca arrebatarnos el núcleo de la personalidad. Cuando las corrientes modernas nos inunden se hará todo lo posible por desmoralizarnos y rendirnos. (….)

J. Kentenich, 4 al 8 de septiembre de 1950, en

Uns gesagt. T. 3, 64 ss