viernes, 16 de diciembre de 2022

MARÍA, SIGNO DE LUZ

Mirando de cerca a la próxima Navidad, queremos contemplar la imagen de nuestra Madre del cielo. Como escribe el Padre Ketenich en la jornada pedagógica de Santiago, “la Madre de Dios como la Madre y Reina tres veces Admirable de Schoenstatt ….. es la gran misionera, obrará milagros de transformación en cada uno de nosotros y también en toda la sociedad humana. ¡Ella es la muestra más clásica del hombre providencialista, del hombre abierto al más allá! Le llamamos Tres Veces Admirable: admirable por tener una visión clara; admirable por ser audaz y finalmente admirable por estar alegre por su seguridad en la victoria.”

Ella es la gran señal en estos tiempos apocalípticos, también para nosotros. Recordamos lo que nos dice el libro de la Apocalipsis: "Una gran señal apareció en el cielo: una mujer vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza" (Ap 12,1).

En un libro de aforismos tomados de escritos de nuestro fundador encontramos, entre otros, los siguientes pensamientos al respecto:

1. Retrocedamos cientos de años, al cristianismo primitivo. Encontramos a san Juan, el discípulo amado del Señor, el gran obispo y confesor. Se halla desterrado, en la isla de Patmos. Su mirada aguda escudriña la inmensidad del mar. Repentinamente ve un cuadro maravilloso. Delante de él está una mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza. Su alma es presa de silenciosa admiración. Nos ponemos al lado del apóstol para acoger en nosotros cada uno de los rasgos de la bendita entre las mujeres, de la Inmaculada Concepción, de la Virgen de las vírgenes.

2. La santísima Virgen está vestida del sol. ¿Quién es el sol? Es Cristo, el gran rey: la luz. Quien se expone mucho a la luz, se transforma en luz. En cuanto Cristo es la luz, María santísima es, legítimamente, la portadora de la luz, la reina de la luz.

3. Ella quisiera irradiar todo lo que el Dios infinito le dio. Es hija del sol, es portadora de Cristo, porque de modo femenino, en cuanto humanamente es posible, personificó a Cristo con todas sus magnificencias.

4. Nosotros también debemos ser portadores del sol. Llevamos el sol en nosotros. El sol es Cristo… Nuestro ideal es recorrer el tiempo actual como portadores del sol.

5. La Inmaculada pisa la luna. La luna es signo de la volubilidad, de la inconstancia. La Madre de Dios está por encima de esos defectos, porque está arraigada y fundamentada en Dios, en las virtudes teologales de la fe, la esperanza y la caridad.

6. "¡Con la luna bajo sus pies!" En María santísima no se dio la inconstancia, la inseguridad de nuestro ser, que nos provoca tanto sufrimiento… Ella es como una creatura de otro mundo. Es la imagen ideal de nuestro ser humano. Personifica lo que anhelamos fervientemente en momentos de silencio, tanto más cuanta más edad tenemos.

7. También en virtud de su vida de amor tan plena, María la Inmaculada, se yergue, grande y noble, pisando la luna. Amó intensamente al Redentor, hijo suyo, esposo también de su alma; lo amó no solo de palabra, no sólo afectivamente, sino con obras. Lo siguió paso a paso en su peregrinar, lo acompañó en todas las estaciones del Vía Crucis hasta el Calvario.

8. En su cabeza lleva una corona de estrellas. Son las estrellas de sus virtudes, de las virtudes teologales y morales… Ella siempre se orientó por las estrellas… Nosotros también debemos hacerlo, tenemos que tener ideales, ideales grandes que iluminen nuestra vida.

Deseo a todos los lectores del Blog una feliz y santa Navidad. Que la Santísima Virgen desde el portal de Belén nos muestre y regale siempre a Cristo y nos haga portadores de su luz.

 

viernes, 9 de diciembre de 2022

CARACTERÍSTICAS DEL HOMBRE PROVIDENCIALISTA

Después de explicar a sus oyentes en la Jornada Pedagógica de Santiago de Chile que la fe práctica en la divina Providencia debe ser un elemento constitutivo de nuestro ser, el Padre Kentenich trae con abundantes ejemplos y una amplia explicación las características de la persona providencialista, o sea, quiere dar a sus hijos en Schoenstatt los caminos prácticos para llegar a ser ese tipo de persona. Hoy traigo al Blog sólo los enunciados de estas formas de ser, la totalidad del texto la pueden encontrar los lectores en el librito “Tiempos Apocalípticos” de la Editorial Schoenstatt, en las conferencias octava y novena de la jornada. El Padre nos dice:  

“Ahora quiero entrar en detalles, darles un par de características del hombre abierto al más allá. Tenemos que aspirar a lograr tres características del hombre abierto al más allá: tener una visión clara, amplia y profunda; ser audaz; y estar alegre por la seguridad en la victoria. Ahora queremos analizar un poco las características.

Primera característica: el hombre con una visión clara, amplia y profunda

¿Por qué el hombre providencialista siempre tiene una visión clara? Porque gracias a su fe en la divina Providencia ve todo constantemente a la luz divina. Él no ve las cosas sólo con los ojos naturales, tiene un nuevo órgano visual: los ojos de Dios. Bajo esta luz, es decir, con los ojos de Dios, ve todas las cosas de la vida diaria, las más pequeñas y las más grandes. Recordemos que el hombre tiene tres órganos visuales, tres órganos perceptivos. El primero lo comparte con el animal y es el ojo sensorial, el segundo lo comporte con los ángeles y ese es el ojo de la inteligencia, el tercer órgano visual lo comparte con Dios y ése es el ojo de la fe. ……..

Segunda característica: el hombre audaz

Aquí hoy tres preguntas que contestar: ¿cómo es un hombre audaz? ¿Por qué es audaz? y ¿Cómo repercute en nosotros mismos? ¿Cómo es un hombre audaz? ¿Qué significa ser audaz? Tener el valor de arriesgar algo, de decidirse y de llevar a cabo lo decidido, a pesar de todas las dificultades. ¿Se dan cuenta de que todo lo que hemos hablado nos sirve para sobreponernos al hombre colectivista y para formar al hombre nuevo?

Tener el valor de arriesgar algo: no sé qué es lo que se nos hace difícil en los años de la juventud, si es el valor de decidirse porque hay mucha oscuridad en nuestra inteligencia, o si se nos hace difícil cumplir lo decidido.

Ambas cosas son difíciles. En Europa también existen hombres —y cada vez más— que son muy cultos y famosos, pero que en las cosas más simples no son capaces de tomar una decisión. Si alguien viniera y les dijera ¡haz esto! entonces lo harían.

En general, tenemos ante nosotros simplemente un pedazo de la historia del hombre colectivista. Debido a que hay millones de hombres que no son capaces de decidir por sí mismos, necesitan ansiosamente un dictador que les quite su capacidad de decisión. Sí, si nos remontáramos a la historia del hombre colectivista tendríamos que decir: donde la máquina entra en acción no sólo junta masas de hombres a su alrededor, sino también a hombres-masa. Estos sencillamente no tienen el valor de tomar su destino en las manos. Alguien lo hace por ellos, dicta en lugar de la masa y la masa lo sigue.

Tener el valor de decidirse: en la educación actual es de gran importancia orientarse a uno mismo y orientar a otros a decidir por sí mismos, a asumir responsabilidades. Esto también es válido cuando la decisión es equivocada y provoca un gran daño. Tenemos que formar a un hombre que decida por sí mismo. Ni siquiera a los niños hay que decirles: ¡haz esto y esto! Hay que orientarlos a que decidan y que asuman la responsabilidad cuando se trata de pequeñas decisiones. ………

Tercera característica: el hombre alegre porque está seguro de la victoria

Para redondear me permitiré añadir algo acerca de la seguridad en la victoria que vive en el hombre apocalíptico. Recordamos que hay tres grandes poderes que rigen la historia universal: Dios, el demonio y la voluntad del hombre. Es obvio decir que, en último término, Dios tiene que triunfar contra el demonio a pesar de todas las situaciones externas adversas. Por eso, también resulta evidente para el hombre providencialista que en último término la victoria debe corresponder a su bandera, es decir la bandera de Cristo. ¡Solamente tiene que mantener viva la conciencia de ser instrumento! ………”

  

viernes, 2 de diciembre de 2022

ESTILO DE VIDA PROVIDENCIALISTA

Hoy me permito transcribir, sin comentarios, parte de la séptima conferencia de la jornada pedagógica que venimos considerando desde hace algunas semanas:

“La fe en la divina Providencia configura, hasta en los más mínimos detalles, nuestra vida práctica. Todos, y más que nadie nuestra juventud, tenemos el fuerte impulso creador de apropiarnos de un estilo de vida, de una forma de vida original. Si queremos ser verdaderos hijos de Schoenstatt entonces una parte esencial de nuestro ser se tiene que formar según la fe práctica en la divina Providencia. Quizá surja por sí misma la pregunta: ¿Cómo es un estilo de vida práctico de ese tipo? ¿Cómo puede la fe práctica en la divina Providencia configurar mi vida? ¿Cómo debe ser mi vida para que yo pueda reflejar la fe práctica en la divina Providencia?

A continuación me permitiré volver a grabar en ustedes una expresión que le da una determinada dirección a nuestro pensamiento. Por eso les digo: el hombre con fe en la divina Providencia es expresamente un hombre del más allá.

El hombre con fe en la divina Providencia está con ambos pies en el mundo del más allá. Pero tengo que añadir: no sólo con ambos pies sobre el suelo del más allá, sino también sobre el suelo del más acá. ¡Ahí está la obra maestra! ¿Por qué? Quedarse solamente con los pies en el mundo terreno, es posible; y sólo con los pies en el mundo del más allá, también se puede, pero ambas cosas juntas… ¡Ahí está la obra maestra! Todos hemos escuchado acerca del principio de Arquímedes (~287-212 a. C.). Él decía: denme un punto de apoyo fuera del mundo, entonces podré sacar al mundo de sus quicios. Este punto de Arquímedes es para nosotros el mundo del más allá. Sólo cuando nos sintamos en casa allá, podremos enfrentar las dificultades de esta vida. ……

Existe una gran constante que debemos tener ante nuestros ojos en nuestra educación. ’Gratia perficit naturam", la gracia perfecciona la naturaleza. No destruye la naturaleza, sino que la eleva. También lo podemos decir así: la gracia es un don que eleva y perfecciona la naturaleza, pero existe también la inmolación múltiple y multiforme de la naturaleza. Tenemos que considerar todo esto si queremos manejar nuestra vida de manera providencialista. A veces se dice en Alemania que los hombres religiosos son a menudo los menos capaces, porque fracasan en la vida práctica y así no sirven. Al parecer solo saben comportarse en la Iglesia. Para nosotros, los schoenstatianos, rige la ley: los hombres más sobrenaturales deben ser los más naturales.

Para nosotros, sobrenatural no significa ’no natural’. ….. Ahora deben poner especial atención para ver si entre nosotros no es muy grande el peligro de que seamos sólo naturales, sin ser sobrenaturales, o también al revés, que seamos sólo sobrenaturales y muy poco naturales. Se dice que la educación de los colegios cristianos es muy religiosa en los primeros años; pero que no ha formado a los hombres desde adentro, entonces más adelante muchos terminan en la masonería.

¿Dónde está la razón de esto? No fue formado el núcleo de la personalidad. El motivo radica normalmente en que la educación no los ha hecho autónomos interiormente. Así se forma el hombre masa-religioso. También existe el hombre masa religioso. Este es religioso mientras el ambiente se mantenga religioso. Cuando el ambiente ya no es religioso, se acaba lo religiosidad para el hombre masa. Por lo tanto, lo religioso no ha penetrado el núcleo de la personalidad, no ha formado el interior del hombre.

Un ejemplo para esto: el agua del bautismo sólo ha mojado la frente, pero no ha transformado el alma. ¿No deberíamos examinarnos nosotros también y ver si el agua del bautismo sólo ha mojado nuestra frente? ¿En qué consiste nuestra tarea? Tenemos que preocuparnos de que lo religioso se desarrolle, se perfeccione y madure como la levadura o como una semilla para que dé fruto.”