viernes, 16 de diciembre de 2022

MARÍA, SIGNO DE LUZ

Mirando de cerca a la próxima Navidad, queremos contemplar la imagen de nuestra Madre del cielo. Como escribe el Padre Ketenich en la jornada pedagógica de Santiago, “la Madre de Dios como la Madre y Reina tres veces Admirable de Schoenstatt ….. es la gran misionera, obrará milagros de transformación en cada uno de nosotros y también en toda la sociedad humana. ¡Ella es la muestra más clásica del hombre providencialista, del hombre abierto al más allá! Le llamamos Tres Veces Admirable: admirable por tener una visión clara; admirable por ser audaz y finalmente admirable por estar alegre por su seguridad en la victoria.”

Ella es la gran señal en estos tiempos apocalípticos, también para nosotros. Recordamos lo que nos dice el libro de la Apocalipsis: "Una gran señal apareció en el cielo: una mujer vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza" (Ap 12,1).

En un libro de aforismos tomados de escritos de nuestro fundador encontramos, entre otros, los siguientes pensamientos al respecto:

1. Retrocedamos cientos de años, al cristianismo primitivo. Encontramos a san Juan, el discípulo amado del Señor, el gran obispo y confesor. Se halla desterrado, en la isla de Patmos. Su mirada aguda escudriña la inmensidad del mar. Repentinamente ve un cuadro maravilloso. Delante de él está una mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza. Su alma es presa de silenciosa admiración. Nos ponemos al lado del apóstol para acoger en nosotros cada uno de los rasgos de la bendita entre las mujeres, de la Inmaculada Concepción, de la Virgen de las vírgenes.

2. La santísima Virgen está vestida del sol. ¿Quién es el sol? Es Cristo, el gran rey: la luz. Quien se expone mucho a la luz, se transforma en luz. En cuanto Cristo es la luz, María santísima es, legítimamente, la portadora de la luz, la reina de la luz.

3. Ella quisiera irradiar todo lo que el Dios infinito le dio. Es hija del sol, es portadora de Cristo, porque de modo femenino, en cuanto humanamente es posible, personificó a Cristo con todas sus magnificencias.

4. Nosotros también debemos ser portadores del sol. Llevamos el sol en nosotros. El sol es Cristo… Nuestro ideal es recorrer el tiempo actual como portadores del sol.

5. La Inmaculada pisa la luna. La luna es signo de la volubilidad, de la inconstancia. La Madre de Dios está por encima de esos defectos, porque está arraigada y fundamentada en Dios, en las virtudes teologales de la fe, la esperanza y la caridad.

6. "¡Con la luna bajo sus pies!" En María santísima no se dio la inconstancia, la inseguridad de nuestro ser, que nos provoca tanto sufrimiento… Ella es como una creatura de otro mundo. Es la imagen ideal de nuestro ser humano. Personifica lo que anhelamos fervientemente en momentos de silencio, tanto más cuanta más edad tenemos.

7. También en virtud de su vida de amor tan plena, María la Inmaculada, se yergue, grande y noble, pisando la luna. Amó intensamente al Redentor, hijo suyo, esposo también de su alma; lo amó no solo de palabra, no sólo afectivamente, sino con obras. Lo siguió paso a paso en su peregrinar, lo acompañó en todas las estaciones del Vía Crucis hasta el Calvario.

8. En su cabeza lleva una corona de estrellas. Son las estrellas de sus virtudes, de las virtudes teologales y morales… Ella siempre se orientó por las estrellas… Nosotros también debemos hacerlo, tenemos que tener ideales, ideales grandes que iluminen nuestra vida.

Deseo a todos los lectores del Blog una feliz y santa Navidad. Que la Santísima Virgen desde el portal de Belén nos muestre y regale siempre a Cristo y nos haga portadores de su luz.

 

viernes, 9 de diciembre de 2022

CARACTERÍSTICAS DEL HOMBRE PROVIDENCIALISTA

Después de explicar a sus oyentes en la Jornada Pedagógica de Santiago de Chile que la fe práctica en la divina Providencia debe ser un elemento constitutivo de nuestro ser, el Padre Kentenich trae con abundantes ejemplos y una amplia explicación las características de la persona providencialista, o sea, quiere dar a sus hijos en Schoenstatt los caminos prácticos para llegar a ser ese tipo de persona. Hoy traigo al Blog sólo los enunciados de estas formas de ser, la totalidad del texto la pueden encontrar los lectores en el librito “Tiempos Apocalípticos” de la Editorial Schoenstatt, en las conferencias octava y novena de la jornada. El Padre nos dice:  

“Ahora quiero entrar en detalles, darles un par de características del hombre abierto al más allá. Tenemos que aspirar a lograr tres características del hombre abierto al más allá: tener una visión clara, amplia y profunda; ser audaz; y estar alegre por la seguridad en la victoria. Ahora queremos analizar un poco las características.

Primera característica: el hombre con una visión clara, amplia y profunda

¿Por qué el hombre providencialista siempre tiene una visión clara? Porque gracias a su fe en la divina Providencia ve todo constantemente a la luz divina. Él no ve las cosas sólo con los ojos naturales, tiene un nuevo órgano visual: los ojos de Dios. Bajo esta luz, es decir, con los ojos de Dios, ve todas las cosas de la vida diaria, las más pequeñas y las más grandes. Recordemos que el hombre tiene tres órganos visuales, tres órganos perceptivos. El primero lo comparte con el animal y es el ojo sensorial, el segundo lo comporte con los ángeles y ese es el ojo de la inteligencia, el tercer órgano visual lo comparte con Dios y ése es el ojo de la fe. ……..

Segunda característica: el hombre audaz

Aquí hoy tres preguntas que contestar: ¿cómo es un hombre audaz? ¿Por qué es audaz? y ¿Cómo repercute en nosotros mismos? ¿Cómo es un hombre audaz? ¿Qué significa ser audaz? Tener el valor de arriesgar algo, de decidirse y de llevar a cabo lo decidido, a pesar de todas las dificultades. ¿Se dan cuenta de que todo lo que hemos hablado nos sirve para sobreponernos al hombre colectivista y para formar al hombre nuevo?

Tener el valor de arriesgar algo: no sé qué es lo que se nos hace difícil en los años de la juventud, si es el valor de decidirse porque hay mucha oscuridad en nuestra inteligencia, o si se nos hace difícil cumplir lo decidido.

Ambas cosas son difíciles. En Europa también existen hombres —y cada vez más— que son muy cultos y famosos, pero que en las cosas más simples no son capaces de tomar una decisión. Si alguien viniera y les dijera ¡haz esto! entonces lo harían.

En general, tenemos ante nosotros simplemente un pedazo de la historia del hombre colectivista. Debido a que hay millones de hombres que no son capaces de decidir por sí mismos, necesitan ansiosamente un dictador que les quite su capacidad de decisión. Sí, si nos remontáramos a la historia del hombre colectivista tendríamos que decir: donde la máquina entra en acción no sólo junta masas de hombres a su alrededor, sino también a hombres-masa. Estos sencillamente no tienen el valor de tomar su destino en las manos. Alguien lo hace por ellos, dicta en lugar de la masa y la masa lo sigue.

Tener el valor de decidirse: en la educación actual es de gran importancia orientarse a uno mismo y orientar a otros a decidir por sí mismos, a asumir responsabilidades. Esto también es válido cuando la decisión es equivocada y provoca un gran daño. Tenemos que formar a un hombre que decida por sí mismo. Ni siquiera a los niños hay que decirles: ¡haz esto y esto! Hay que orientarlos a que decidan y que asuman la responsabilidad cuando se trata de pequeñas decisiones. ………

Tercera característica: el hombre alegre porque está seguro de la victoria

Para redondear me permitiré añadir algo acerca de la seguridad en la victoria que vive en el hombre apocalíptico. Recordamos que hay tres grandes poderes que rigen la historia universal: Dios, el demonio y la voluntad del hombre. Es obvio decir que, en último término, Dios tiene que triunfar contra el demonio a pesar de todas las situaciones externas adversas. Por eso, también resulta evidente para el hombre providencialista que en último término la victoria debe corresponder a su bandera, es decir la bandera de Cristo. ¡Solamente tiene que mantener viva la conciencia de ser instrumento! ………”

  

viernes, 2 de diciembre de 2022

ESTILO DE VIDA PROVIDENCIALISTA

Hoy me permito transcribir, sin comentarios, parte de la séptima conferencia de la jornada pedagógica que venimos considerando desde hace algunas semanas:

“La fe en la divina Providencia configura, hasta en los más mínimos detalles, nuestra vida práctica. Todos, y más que nadie nuestra juventud, tenemos el fuerte impulso creador de apropiarnos de un estilo de vida, de una forma de vida original. Si queremos ser verdaderos hijos de Schoenstatt entonces una parte esencial de nuestro ser se tiene que formar según la fe práctica en la divina Providencia. Quizá surja por sí misma la pregunta: ¿Cómo es un estilo de vida práctico de ese tipo? ¿Cómo puede la fe práctica en la divina Providencia configurar mi vida? ¿Cómo debe ser mi vida para que yo pueda reflejar la fe práctica en la divina Providencia?

A continuación me permitiré volver a grabar en ustedes una expresión que le da una determinada dirección a nuestro pensamiento. Por eso les digo: el hombre con fe en la divina Providencia es expresamente un hombre del más allá.

El hombre con fe en la divina Providencia está con ambos pies en el mundo del más allá. Pero tengo que añadir: no sólo con ambos pies sobre el suelo del más allá, sino también sobre el suelo del más acá. ¡Ahí está la obra maestra! ¿Por qué? Quedarse solamente con los pies en el mundo terreno, es posible; y sólo con los pies en el mundo del más allá, también se puede, pero ambas cosas juntas… ¡Ahí está la obra maestra! Todos hemos escuchado acerca del principio de Arquímedes (~287-212 a. C.). Él decía: denme un punto de apoyo fuera del mundo, entonces podré sacar al mundo de sus quicios. Este punto de Arquímedes es para nosotros el mundo del más allá. Sólo cuando nos sintamos en casa allá, podremos enfrentar las dificultades de esta vida. ……

Existe una gran constante que debemos tener ante nuestros ojos en nuestra educación. ’Gratia perficit naturam", la gracia perfecciona la naturaleza. No destruye la naturaleza, sino que la eleva. También lo podemos decir así: la gracia es un don que eleva y perfecciona la naturaleza, pero existe también la inmolación múltiple y multiforme de la naturaleza. Tenemos que considerar todo esto si queremos manejar nuestra vida de manera providencialista. A veces se dice en Alemania que los hombres religiosos son a menudo los menos capaces, porque fracasan en la vida práctica y así no sirven. Al parecer solo saben comportarse en la Iglesia. Para nosotros, los schoenstatianos, rige la ley: los hombres más sobrenaturales deben ser los más naturales.

Para nosotros, sobrenatural no significa ’no natural’. ….. Ahora deben poner especial atención para ver si entre nosotros no es muy grande el peligro de que seamos sólo naturales, sin ser sobrenaturales, o también al revés, que seamos sólo sobrenaturales y muy poco naturales. Se dice que la educación de los colegios cristianos es muy religiosa en los primeros años; pero que no ha formado a los hombres desde adentro, entonces más adelante muchos terminan en la masonería.

¿Dónde está la razón de esto? No fue formado el núcleo de la personalidad. El motivo radica normalmente en que la educación no los ha hecho autónomos interiormente. Así se forma el hombre masa-religioso. También existe el hombre masa religioso. Este es religioso mientras el ambiente se mantenga religioso. Cuando el ambiente ya no es religioso, se acaba lo religiosidad para el hombre masa. Por lo tanto, lo religioso no ha penetrado el núcleo de la personalidad, no ha formado el interior del hombre.

Un ejemplo para esto: el agua del bautismo sólo ha mojado la frente, pero no ha transformado el alma. ¿No deberíamos examinarnos nosotros también y ver si el agua del bautismo sólo ha mojado nuestra frente? ¿En qué consiste nuestra tarea? Tenemos que preocuparnos de que lo religioso se desarrolle, se perfeccione y madure como la levadura o como una semilla para que dé fruto.”

 

 

  

viernes, 25 de noviembre de 2022

¿Cuál es la causa del mal en el mundo?


Una de las asiduas lectoras del Blog ha enviado un comentario para la reflexión. Dice así. En estos tiempos de desarraigo, el estar arraigado en esa confianza en el amor de Dios es como un bálsamo. Sin embargo, hay una mirada que debe ser producto de la época: decir que Dios Padre nos manda el sufrimiento y las caídas, sería admitir que Dios es causa del mal en nuestras vidas, aunque sea indirectamente. Ahí podríamos discutir con nuestro Fundador, porque Dios no puede ser ni directa ni indirectamente causa del mal. En todo caso habría una permisividad indirecta, pero nunca una acción voluntaria de Dios contra el hombre.”

Recuerdo haber escuchado decir a uno de mis familiares – era un sacerdote – que el sufrimiento en este mundo era fruto del pecado. Dios creó al mundo en armonía y felicidad, y el demonio consiguió que el hombre pecara. Nosotros hemos pecado también. Y ahora, en esta tierra nos toca sufrir. Pienso que Dios tiene que ser consecuente con sus propias leyes. Ni siquiera liberó a su Hijo del sufrimiento y muerte en la cruz. Me viene a la mente la Carta que escribió Pedro a los que andaban en la diáspora. Allí dice: “Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado.” (1 Pedro 4,1)

Nuestro Fundador explica también esto en su jornada pedagógica que venimos leyendo en estas semanas. En una de las conferencias dice así:

“Detrás de estas terribles catástrofes está la influencia directa del demonio. Por el Apocalipsis sabemos que detrás de todo este acontecer, está la influencia extraordinaria de los poderes anti-divinos. No sólo está actuando la maldad humana, sino que también la maldad diabólica.

Si aquí hacemos una comparación con la época actual, tenemos que señalar que las barbaridades que vemos hoy en el mundo no se pueden explicar por medios naturales. ¡Detrás de esto tiene que esconderse una influencia tremendamente grande del demonio! En el mundo existen muchas desgracias, muchas deficiencias, mucha propensión al pecado y mucha crueldad, lo que se puede explicar con el daño ocasionado por el pecado original a la naturaleza. Para esto no se necesita suponer que haya existido una influencia directa del demonio. Pero ahora yo estoy hablando intencionadamente de una influencia directa de los poderes anti-divinos. La influencia indirecta siempre existe; mientras el mundo sea malicioso y maligno, siempre estará indirectamente expuesto a la influencia del demonio, desde que el demonio, en el principio, indujo a Eva al pecado en el cual Adán también cayó. Sólo así podemos explicar el tremendo mal, la crueldad que ocurre en el mundo. Todas estas situaciones suponen la influencia indirecta del demonio.”

Siguiendo la lectura de la semana pasada comprobamos que el Padre Kentenich quiere ahondar en el pensamiento de que Dios es amor y actúa por amor; habla de que Dios tiene contados todos nuestros cabellos:

“¡El Padre sabe incluso que ha caído un cabello de tu cabeza! El Señor nos quiere decir con esto que el amor de Dios está detrás de todo. ¡Y cuánto más amor de Dios tenemos que ver detrás de todas las dificultades que Dios deja caer sobre nosotros! El Señor se esfuerza parábola tras parábola para hacernos entrar en la cabeza esta ley fundamental del amor.”

Para explicarlo nos recuerda algunas parábolas, y entre ellas la de la oveja perdida (Lc 15, 4-7):

“Si ustedes se adentran en esta parábola, encontrarán la misma situación. El pastor deja a las noventa y nueve ovejas en el desierto para ir detrás de la oveja perdida. Entiendan por favor: ¿No es paradójico dejar a noventa y nueve ovejas solas y exponerse al peligro de perderlas, sólo por una oveja? Esta parábola también se entiende sólo cuando captamos lo que el Señor nos quiere decir: Dios es tan buen Padre que se preocupa de cada uno, y tanto como si estuviera sólo para esa persona. ¡Él se preocupa de los detalles más pequeños! Por lo tanto, tratándose de una completa y perfecta reforma interior, en la vida católica, encontrarán personas que como Pablo estén compenetradas del pensamiento: ¡Él me ama como a la pupila de sus ojos!

…… Tarde o temprano surgirá también la pregunta: el Padre ama también a su Hijo unigénito ¿y cómo deja que lo maltraten? ¿Y se supone que eso es amor? Quien ha comprendido cabalmente nuestro mundo católico, está convencido de que la sabiduría de Dios tiene como meta para todos nosotros el asemejamiento y la incorporación al Dios hecho hombre. Cada vez tenemos que ser hombres más configurados por Cristo y más configuradores de Cristo conforme al ser, en la actitud y en la vida. ¡Esta es una meta tremendamente grande para nuestra autoeducación!”

  

viernes, 18 de noviembre de 2022

POR SOBRE TODO, EL AMOR DE DIOS


En las últimas semanas venimos considerando algunos aspectos de lo que nuestro Fundador denominaba ‘tiempos apocalípticos’ en su jornada pedagógica del cincuenta y uno. También hoy nosotros vivimos en tiempos difíciles, trátese de las guerras, del encarecimiento de la vida, de los extremismos de los políticos, del cambio climático, en fin, del olvido generalizado de Dios en nuestras sociedades. Ante tantas ‘señales apocalípticas’ podríamos caer en la tentación de desvanecernos interiormente de miedo y de angustia por todo lo terrible que pueda ocurrirnos a nosotros mismos. Según el Padre Kentenich, nosotros, como personas apocalípticas, deberíamos cultivar el espíritu de una profunda y cálida fe en la divina Providencia. Ya dijimos que esa fe considerada como “la ley de la puerta abierta” quiere determinar esencialmente nuestra concepción de la vida, nuestra tarea de vida y nuestra forma de vida. Seguimos meditando en lo que el Fundador nos dice. En una comparación entre lo que él llama el fatalismo, el Deismo y el Teismo, anima a sus interlocutores a ser hombres que sepan decidirse por sí mismos desde dentro y a luchar contra el hombre-masa, a ser seguidores del Teismo. Él nos lo aclara:

“El teísmo es un reconocimiento práctico al amor como ley fundamental del mundo. Asegura que Dios ha elaborado desde toda la eternidad un gran plan mundial y un pequeño plan de mi vida como un plan de amor, de sabiduría y de omnipotencia y que realiza este plan por amor a través del tiempo con todos sus detalles.

Por eso es que la persona católica con fe en la divina Providencia siempre está rodeada de Dios, incluso también cuando en su vida carga una cruz pesada y pesadísima. La persona católica providencialista construye su vida sobre el amor como la gran ley fundamental del mundo. Está convencida de que todo, absolutamente todo lo que Dios hace, manda y dispone, ocurre hasta en sus más íntimos detalles por amor, a través del amor y para el amor, incluso cuando la justicia divina remeza y sacuda al hombre aquí en la tierra.

Detrás de todo está el convencimiento de que el amor es la fuerza fundamental y de que éste mueve también a la justicia. Todo ocurre por amor también cuando la justicia divina hubiere estipulado al final de nuestra vida la posibilidad de la eterna perdición en el infierno, la última razón sería solo el amor. Dios no quiere que los hombres se vayan al infierno, por eso es que no siempre ni en todas partes el demonio tiene poder sobre los hombres. A veces Dios también quiere lograr sus metas mediante grandes caídas en el pecado. Al final, Dios siempre vence al demonio. También en los casos donde el hombre recibe un golpe tras otro, Dios persigue definitivamente sólo una meta: el amor. A través de todo esto el hombre debe llegar a una gran y profunda unión con Dios en el amor. Acuérdense de los contenidos que hemos estado meditando hasta ahora.

¿Cuál es el sentido de las confusiones apocalípticas? ¡Ellas tienen que ser acelerados obstetras, no acelerados cavadores de tumbas! ¡Deben ayudar a dar a luz a Cristo en la humanidad actual de manera acelerada y perfecta! Preocúpense de que la historia universal actual sea una historia de amor de los hombres con Dios. Esto no sólo es válido para las grandes catástrofes mundiales, sino también para las pequeñas dificultades de cada día, ya sea de la vida matrimonial, profesional o familiar. Todo debe llevarnos a una unión más profunda en el amor con Dios.

El amor como ley fundamental de la vida nos exige no sólo que todo lo hagamos por amor, sino para el amor. La vida práctica a menudo tiene la apariencia de que todo está al revés. Por eso, ustedes se preguntarán de dónde sabemos todo esto. Y es muy comprensible que lo hagan. ¡El hombre actual está cada vez más desarraigado, despersonalizado! ¿Y todo eso debe ocurrir por amor? ¿Entienden ahora lo grande que es la tarea que asume la educación? La educación debe preocuparse de volver a anunciar a los hombres el correcto concepto de Dios, la verdadera imagen de Dios, y así volver a despertar el amor recíproco. Debe preocuparse de que el Dios eterno sea reconocido como Dios-Padre, el Dios del amor. Entendamos cómo san Juan reproduce con una palabra la esencia de Dios, ésta es: ¡Dios es amor! No sólo quiere decir: ¡Dios es justicia! La espiritualidad occidental vive como si la esencia primera de Dios estuviera en la justicia, no en el amor. La Sagrada Escritura protesta rotundamente contra eso. También protesta contra eso la esencia de Dios, la esencia del Salvador del mundo, que se hizo hombre por amor y que como tal asumió cosas terribles y que sufrió por amor a nosotros. …..”

viernes, 11 de noviembre de 2022

LA 'LEY DE LA PUERTA ABIERTA', NUESTRA COSMOVISIÓN

Siguiendo las conferencias de la jornada pedagógica que mantuvo el Padre Kentenich en el año 1951 en Santiago de Chile nos hemos dado cuenta de que también nosotros en estos tiempos vivimos en una época marcadamente apocalíptica. Ya sabemos lo que esto significa. Una de las intenciones del Fundador era, y sigue siendo para nosotros, llamarnos la atención de algo que es fundamental en nuestra existencia como Familia, como hijos de Dios: “Nada ocurre por casualidad, todo viene de la bondad de Dios”. En la quinta conferencia se ocupa específicamente de ello:

“¿Qué se desprende de esto para el espíritu apocalíptico? Él nos da la respuesta a las necesidades y dificultades. Es el espíritu de una fe en la divina Providencia, marcada, cálida, fuerte, que abarca a la persona completa. Hoy queremos detenernos en este tema.

Cuando nos encontramos en medio de una confusión apocalíptica, cuando el tiempo se torna cada vez más oscuro y tenemos que enfrentar grandes dificultades y catástrofes extraordinarias, entonces es necesario que nos eduquemos a nosotros mismos y a quienes nos han sido confiados a una fe práctica en la divina Providencia. ………

La fe práctica en la divina Providencia ocupa un lugar preferencial en nuestra Familia. Se ha transformado en nuestra cosmovisión. A la fe práctica en la divina Providencia también la llamamos ’ley de la puerta abierta’. La expresión se la pedimos prestada a san Pablo. En distintas oportunidades, él nos indica que Dios le abría una puertecita por la cual podía pasar para desarrollar una actividad apostólica en tal o cual lugar. ¿Cómo se le abrían estas puertas? ¡Mediante situaciones ordinarias! De repente se daba la oportunidad de anunciar el Evangelio aquí o allá. La fe práctica en la divina Providencia le iba mostrando lo que Dios le pedía. En este punto queremos detenernos un poco para estudiar con mayor profundidad la ’ley de la puerta abierta’ o la fe práctica en la divina Providencia en el ámbito de la historia de nuestra Familia.

Tengo que nombrar y fundamentar tres afirmaciones. La ley de la puerta abierta o de la fe práctica en la divina Providencia, determina claramente nuestra concepción de la vida, nuestra tarea de vida y nuestra forma de vida.

Este es el carisma que Dios nos ha regalado. Esto es un pedacito de la sabiduría de vida moderna, que en el contexto de la ley de la puerta abierta o de la fe práctica en la divina Providencia hemos podido adquirir. Como supongo que ustedes conocen la historia de nuestra Familia en lo esencial, me doy por satisfecho al nombrar unos pocos detalles.

La primera afirmación dice: la fe práctica en la divina Providencia determina de manera sobresaliente nuestra concepción de la vida.

La fe práctica en la divina Providencia es la fuente más grande para reconocer la voluntad de Dios en nuestra vida. ¿Cuáles son las fuentes por las que puedo reconocer la voluntad y el deseo de Dios? Puedo recibir una iluminación interna directa o un ángel del cielo me puede traer una noticia de parte de Dios. También le puedo pedir a un superior que me dé la solución a ciertos problemas. Dios nos anuncia su voluntad y deseos a través de ciertas leyes y determinaciones, también habla a través de los mandamientos. Dios también me puede hablar a través de las situaciones de mi vida, mediante los nudos que se han formado en mi circunstancia concreta, mediante las complicaciones de mi vida. Dios nos habla también mediante las grandes catástrofes, como las que se han desencadenado actualmente en Europa. La expresión de una fe sencilla es: ’Nada viene por casualidad, todo viene de la bondad de Dios’. A través del acontecimiento más pequeño y con mayor razón a través de los grandes acontecimientos, Dios me quiere decir algo personal a mí. Él ha diseñado por amor el gran plan del mundo y también el pequeño plan de mi vida. Sólo por eso podemos afirmar que la fe práctica en la divina Providencia llegó a ser la fuente principal de conocimiento en la historia de nuestra Familia.

Todos los hijos de Schoenstatt tratan de descubrir la voluntad y el deseo de Dios en las circunstancias del tiempo, en las confusiones y dificultades de la vida. ¡Estas no son coincidencias! Mi tarea consiste en preguntarme siempre: Señor ¿qué quieres de mí? ¿Qué debo hacer? El mismo Cristo llama nuestra atención sobre esta verdad, diciendo en forma sencilla: "En cuanto a vosotros, hasta los cabellos de vuestra cabeza están contados" (Mt 10,30). Y ni siquiera un pelito caerá de vuestra cabeza o será torcido si no es por la voluntad de Dios. Y eso que los cabellos son algo insignificante, secundario, de lo que ni siquiera nos preocupamos. El Señor quiere grabar en nosotros que nada en nuestra vida pasa sin que esté incluido en el plan de amor de Dios.”

 

viernes, 4 de noviembre de 2022

VIVIR LA FE PRÁCTICA EN LA DIVINA PROVIDENCIA


Deseo continuar compartiendo con los lectores del Blog las reflexiones del Padre Kentenich en esta jornada pedagógica que venimos leyendo en las últimas semanas. Me parecen muy adecuadas para los tiempos que nosotros estamos viviendo en la actualidad. En la quinta conferencia leemos:

“En la última charla ahondábamos acerca de la violencia y la variedad de la confusión apocalíptica y de la cruz apocalíptica cómo nos la muestra la Sagrada Escritura y cómo la constatamos hoy en nuestra vida. Con esto sabemos un poco cómo es un tiempo apocalíptico.

¿Qué se desprende de esto para el espíritu apocalíptico? Él nos da la respuesta a las necesidades y dificultades. Es el espíritu de una fe en la divina Providencia, marcada, cálida, fuerte, que abarca a la persona completa.

Hoy queremos detenernos en este tema. Cuando nos encontramos en medio de una confusión apocalíptica, cuando el tiempo se torna cada vez más oscuro y tenemos que enfrentar grandes dificultades y catástrofes extraordinarias, entonces es necesario que nos eduquemos a nosotros mismos y a quienes nos han sido confiados a una fe práctica en la divina Providencia.

¿Qué significa en detalle fe práctica en la divina Providencia?

Para dar una buena respuesta nos hará bien ojear de nuevo el Apocalipsis. A grandes rasgos recordamos la terrible confusión apocalíptica. Hay dos momentos a los cuales el Apocalipsis hace alusión y muestra el elemento fundamental de la fe en la divina Providencia. El Apocalipsis hace alusión al causante de la confusión y a la meta que persigue este autor.

¿Quién es el causante de esta gran confusión?

¿Se acuerdan de lo que aprendimos ayer a la luz del Apocalipsis? Pensemos en el libro de los siete sellos, en los caballos y sus jinetes, en los ángeles con siete trompetas y en los siete ángeles con las copas de la ira. ¿Quién es entonces el que da la orden de abrir los siete sellos del libro? ¿Quién abre los cuatro primeros sellos, de manera que los caballos y jinetes apocalípticos salgan a cabalgar al mundo y recorran el tiempo? ¿Quién le da la orden al ángel para que derrame las siete copas sobre los hombres e inunde a la humanidad de plagas? Cristo le da al ángel esta orden y lo hace en nombre del eterno Padre Dios, que es el Dios del amor eterno.

¿Cuál es la meta que persigue este autor?

Este Padre divino es el Dios del amor. ¿Qué me dice por eso la fe práctica en la divina Providencia? "Nada sucede por casualidad, todo viene de la bondad de Dios". No es casualidad que actualmente el colectivismo se arraigue por todas partes. No es porque sí que los hombres modernos hablamos del frío cósmico. El mundo se ha enfriado, pero ¿por qué? Porque se ha separado de Dios. Actualmente sentimos muy poco su influencia en el acontecer mundial. Antiguamente se vivía de esta convicción: "Nada sucede por causalidad, todo viene de la bondad de Dios", de la bondad del Padre de los cielos, del Salvador, quien incluso derramó su sangre por nosotros.

Con esto sabemos qué es la fe práctica en la divina Providencia, creemos en un gran plan de amor, de sabiduría y omnipotencia que el buen Dios ha ideado desde la eternidad y que ejecuta por amor a través del tiempo hasta en los más mínimos detalles.

Esto significa que creo que en el mundo no existe la casualidad. Creo que todo lo que Dios permite y hace se debe a un gran plan, incluso todos los acontecimientos de mi pequeña vida. Y la realización del plan de Dios es el objetivo principal de mi vida. ¿No creen ustedes que debiéramos quedarnos un poco más en este tema?”

Invito a meditar sobre las palabras de nuestro Fundador. Quizás sean difíciles de aceptar y comprender, pero la oración nos puede ayudar en la tarea. Yo lo voy a intentar.