viernes, 28 de octubre de 2022

SEGUIMOS LEYENDO EL APOCALIPSIS

En las últimas semanas venimos leyendo el Apocalipsis siguiendo algunas indicaciones del Padre Kentenich. Sabemos que este libro contiene el texto de una carta que Juan escribió a los cristianos de las iglesias de Asia, y constatamos que, como toda carta, tiene su saludo y sus palabras de despedida. Leemos también que Juan anima a sus feligreses a que soporten el sufrimiento hasta el final. La carta es una profecía que el Cristo resucitado revela a Juan para que la comparta con sus discípulos y les transmita su aliento.

Mientras leemos el Apocalipsis se nos alienta, también a nosotros, a mirar a Cristo y perseverar fielmente porque Dios está en su trono, y Él le ha entregado toda su autoridad al Hijo. Jesús está reinando desde lo alto, y está dirigiendo toda la historia, incluida nuestra historia. En el capítulo 4 Dios invita a Juan a su sala del trono para mostrarle, primero, que no importa cómo aparezcan las cosas “abajo”, Dios está en su trono y no será sacudido ni retirado del mismo. A continuación, en el capítulo siguiente, Dios entrega la autoridad al Cristo resucitado y exaltado, y que a partir de ahora está sentado con Él y gobernando desde lo alto.

El Padre Kentenich lo expresa así:

“Así, todo el Apocalipsis se transforma en la manifestación visible de la gran frase que nos dejó san Pablo: "Ahora bien, sabemos que Dios hace concurrir todas las cosas para el bien de los que le aman" (Rom 8,28). Y si toman el Apocalipsis en sus manos, también leerán ahí que todas las cosas redundarán en beneficio de los elegidos, "hace concurrir todas las cosas para el bien", todo sin excepción, también la cruz y el sufrimiento y todas las catástrofes extraordinarias. Sí, y más aún: todo debe ayudarnos de manera extraordinaria también a acelerar nuestra salvación y santificación (Ap 7,13-17). “

Y continúa explicándonos:

“Con esto estamos preparados para las siguientes ideas. Nos preguntamos ahora cuál es la fuerza y la diversidad de la catastrófica confusión apocalíptica y de la cruz apocalíptica y cuál es el carácter salvífico de la época actual.

Para investigar esto echemos de nuevo una mirada al Apocalipsis y a la época actual. Queremos saber en qué medida la cruz y el sufrimiento redundan en beneficio de los elegidos. Queremos indagar en la fuerza y diversidad de la cruz apocalíptica, en la confusión y el carácter salvífica actuales.

Si queremos responder a esta primera pregunta tenemos que trazar una línea a través del Apocalipsis. Así nos encontramos frente a una gran cadena —para ser más exactos, una triple cadena de siete eslabones— de extraordinarias catástrofes y extraordinarias cruces y sufrimientos. Si ahora miran en el Apocalipsis se darán cuenta de que la primera cadena de siete eslabones, ’El libro sellado y el cordero’ (Ap 5,1), ya nos es conocida. La segunda cadena de siete eslabones corresponde a los siete ángeles con siete trompetas que están delante de Dios y tocan las trompetas. ¿Y cuál fue el resultado? Truenos, relámpagos, terremotos, granizos y fuego (Ap 8,6). Conmovedores trastornos en toda la tierra y muchísimas cruces y sufrimientos. La tercera gran cadena de siete eslabones está formada por los siete ángeles con las copas de la ira. ¿Qué significan los ángeles con las copas? Estos ángeles tienen copas en las manos y derraman su contenido. Eso significa que vendrán grandes plagas para la humanidad, úlceras malignas, grandes dolores (Ap 16,1-21). Ellas derramaron una cantidad extraordinaria de sufrimiento y catástrofes violentas sobre la humanidad.

Si se toman el tiempo para seguir ojeando el Apocalipsis verán una maravillosa articulación de esta triple cadena de siete eslabones. A continuación constatamos una línea transversal entre las cuatro primeras y las tres últimas. Entre el sexto y el séptimo está inserta una visión esperanzadora. Esta visión esperanzadora le quiere decir al lector: todas las cruces y el sufrimiento que he mencionado no te dañarán. Por el contrario, ellas acelerarán tu santificación, tu perfección.

Para mostrarles un poco la forma en que el Apocalipsis ilustra estas gigantescas catástrofes, nos quedaremos un momento en el libro de los siete sellos. Los cuatro primeros sellos (Ap 6,1-8) son para nosotros bastante conocidos. Se trata ahí de los cuatro caballos y sus jinetes apocalípticos. Entonces, se tienen que imaginar un libro con siete sellos. Ya hemos escuchado: "Vi a la derecha del que estaba sentado en el trono un rollo escrito por dentro y por fuera sellado con siete sellos". "Aquel cordero fue y tomó el rollo de la mano derecha del que estaba sentado en el trono" (Ap 5,1.7). Ustedes saben lo que significa esto: ¡Cristo es el Señor del Universo! Cristo tiene las riendas del acontecer mundial en sus manos, en nombre del Padre. Él es quien cada vez da la orden para que se abran los sellos.”

En la próxima semana concluiremos estas explicaciones ‘abriendo’ el resto de los sellos del libro mencionado.

   

viernes, 21 de octubre de 2022

UNA MIRADA A LA MENTE Y AL CORAZÓN DE DIOS

Coincido con la idea expresada en el último comentario de una de las asiduas lectoras del Blog: “Estos tiempos debemos vivirlos con la esperanza y la certeza de que la victoria es de Dios”. El Padre Kentenich en los textos de la jornada que venimos meditando subraya también que “la Apocalipsis, y también los tiempos apocalípticos, nos revelan y descubren la victoria definitiva y perfecta del Eterno Dios sobre su adversario, el demonio”.

En sus charlas a los participantes de la jornada vuelve una y otra vez a hablar sobre este tema: el significado del cambio de época; y lo hace invitando a dirigir la mirada al Apocalipsis:

“Revisemos de nuevo el Apocalipsis. Queremos ver y leer, hoja por hoja, y dejar que el libro entero actúe en nosotros, para que así podamos encontrar una respuesta a nuestras preguntas.

Si preguntamos por el sentido del tiempo apocalíptico a partir de las ideas y revelaciones del Apocalipsis, podemos subir lentamente a la metafísica y desde ahí tratar de resumir todo. Así, el Apocalipsis se convierte en una teología y filosofía de la historia del tiempo actual. No queremos sólo comparar hechos aislados, sino que queremos hacer una filosofía y una teología. Creo que les interesa más esto, que si me detengo en uno u otro momento o escena.

Nos preguntamos entonces acerca del sentido del tiempo apocalíptico. La respuesta es triple:

— Descubrimiento de los misteriosos caminos de salvación del Dios eterno en el acontecer mundial.

— Descubrimiento de los misteriosos planes y caminos calamitosos del adversario de Dios, del demonio.

— Descubrimiento de la victoria perfecta y definitiva del Dios eterno sobre su adversario, el demonio.

Esta respuesta metafísicamente clara deben aplicarla al tiempo actual con su tremendo caos. Las catástrofes violentas hoy tienen los mismos tres significados. ¿Qué se desvelará por medio de ellas? No deben olvidar que la palabra Apocalipsis viene del griego y en nuestro lenguaje significa revelación y descubrimiento. Los extraordinarios golpes del destino, los enormes desórdenes los podemos palpar con las manos. ¡Compréndanlo, por favor! El libro no sería necesario si se tratara de meras descripciones. Por eso queremos preguntar por lo esencial, por la intención que tenía Dios al manifestarnos estas terribles revelaciones. ¿Cuáles son los misteriosos planes y caminos de salvación que Dios persigue con esto?

…….

1. El Apocalipsis nos revela y descubre los planes y caminos de salvación ocultos, secretos, del Dios eterno en el acontecer mundial y también en mi historia personal.

Todas las grandes ideas del Apocalipsis adquieren forma extraordinariamente concreta cuando las aplico a mi pequeña vida personal. De ahí que los poderes que están latentes en los acontecimientos actuales tocan también toda mi vida.

2. El Apocalipsis nos revela y descubre los planes y los caminos calamitosos del adversario de Dios, el demonio.

Esto también debo aplicarlo a mi vida personal. El demonio ronda, se acerca a los hombres y los confunde. Por eso me pregunto: ¿qué pretende el demonio? ¿Qué quiere lograr en mi vida? ¿Por qué caminos me quiere llevar? ¿Qué tipo de planes misteriosos tiene? ¿Entienden por qué les digo que el Apocalipsis es tan tremendamente interesante y atractivo? Solo hay que entenderlo y hay que aprender a leerlo correctamente. Por lo general, eso ya es bastante difícil.

3. Pregunto por última vez: ¿Que nos revela y descubre el Apocalipsis? El Apocalipsis nos revela y descubre la victoria definitiva y perfecta del eterno Dios sobre su adversario, el demonio.

¿Y cuándo ocurrirá esa victoria definitiva y perfecta? ¡Al fin del mundo! Hoy vivimos el poderoso preludio de este gigantesco juego final.

………

Según el plan de Dios, las catástrofes violentas deben impulsar la configuración de mi vida en Cristo y acelerar y, en lo posible, completar la búsqueda y conducción de los elegidos hacia el cielo.

¡Dios Padre nos quiere llevar a su corazón! ¿Qué medios utiliza para alcanzar su meta, para llamar nuestra atención? La respuesta se encuentra en las dificultades extraordinarias, los sacrificios extraordinarios y las catástrofes extraordinariamente fuertes.”

  

viernes, 14 de octubre de 2022

INFLUENCIA DIRECTA DEL DEMONIO


En los años infantiles de catecismo supimos lo de los ‘ángeles caídos’ y lo de ‘Adán y Eva y la serpiente’, aprendimos también que los enemigos del alma eran tres, y que uno de ellos era el demonio. Más tarde, leyendo y meditando textos evangélicos, nos impresionó saber de las tentaciones de Jesús en el desierto y constatar por los textos de Juan que el demonio – “el príncipe de este mundo” (Jn 12,31) - es un “homicida desde el principio, mentiroso y padre de la mentira” (Jn 8,44) y que “el mundo entero yace en poder del Maligno” (1 Jn 5,19).

Nuestro Padre Fundador, en la jornada que venimos repasando en estas semanas, después de explicar que las características más destacadas de los tiempos apocalípticos (no se refiere al fin del mundo) son catástrofes violentas de orden físico, de orden moral y de orden religioso, asegura que detrás de estas terribles catástrofes está la influencia directa del demonio. Dice así:

“Por el Apocalipsis sabemos que detrás de todo este acontecer, está la influencia extraordinaria de los poderes anti-divinos. No sólo está actuando la maldad humana, sino que también la maldad diabólica.

Si aquí hacemos una comparación con la época actual, tenemos que señalar que las barbaridades que vemos hoy en el mundo no se pueden explicar por medios naturales. ¡Detrás de esto tiene que esconderse una influencia tremendamente grande del demonio! En el mundo existen muchas desgracias, muchas deficiencias, mucha propensión al pecado y mucha crueldad, lo que se puede explicar con el daño ocasionado por el pecado original a la naturaleza. Para esto no se necesita suponer que haya existido una influencia directa del demonio. Pero ahora yo estoy hablando intencionadamente de una influencia directa de los poderes anti-divinos. La influencia indirecta siempre existe; mientras el mundo sea malicioso y maligno, siempre estará indirectamente expuesto a la influencia del demonio, desde que el demonio, en el principio, indujo a Eva al pecado en el cual Adán también cayó. Sólo así podemos explicar el tremendo mal, la crueldad que ocurre en el mundo. Todas estas situaciones suponen la influencia indirecta del demonio. La pregunta clave aquí es: ¿hasta dónde llega la influencia directa del demonio?

Esto quiere decir en la práctica: ¿en qué medida debemos suponer que el demonio gobierna directamente a los hombres con su influencia, o basta la fragilidad de la naturaleza, para explicar tanta maldad y tanto sufrimiento que existe en nuestros días?

Si juntamos todas las citas de la Sagrada Escritura acerca del significado del demonio, debemos admitir que la influencia directa del demonio es tremendamente grande. Los textos de san Pablo hablan especialmente de esto. Él ve al mundo lleno de demonios y habla de una lucha "contra principados y potestades, contra los dominadores de este mundo tenebroso, contra los espíritus malos de los aires" (Ef 6,12); él también lo llama nuestro adversario, que nos quiere poner "bajo el dominio del príncipe de las potestades aéreas" (Ef 2,2). Pablo se refiere a Satanás. Es algo peculiar. Cuánto nos gusta ir a su escuela, sobre todo cuando nos habla de que somos miembros de Cristo; pero cuando nos muestra la imagen demoníaca, nos olvidamos de que también entonces estaba inspirado. Si estamos de acuerdo con san Pablo, podemos entender la palabra clásica de san Pedro "Vuestro adversario, el diablo, como león rugiente, anda rondando y busca a quien devorar" (1Pe 5,8).

Esta influencia del demonio se encuentra en todas las épocas de la historia de la humanidad y de la historia de salvación. Eso sí que hay momentos en que el demonio se retrae un poco y otros momentos en los cuales irrumpe tan fuertemente del infierno que podemos decir: ahora se escapó del infierno y quiere arreglar las cuentas de siglos. ¡Estos son los tiempos apocalípticos! Son tiempos en que el demonio puede ejercer su influencia casi desenfrenadamente. También nos gusta hablar de los tiempos tranquilos, aburguesados y satisfechos. Ahí el demonio se retrae aparentemente, pero en lo escondido sigue actuando; quizás su actuar es más peligroso aún en este tiempo que en los tiempos apocalípticos. Porque no se le presta atención. Por eso tiene rienda suelta, puede hacer y ejercer el mal donde quiera y como quiera. Estos son los tiempos de los cuales Goethe dijo una vez: "Este pueblecito no le cree nunca al demonio, ni cuando lo tiene al cuello".

Y ahora tenemos que decir: hoy vivimos en una época en que realmente el demonio celebra su juego infernal. …… Ahora ustedes deben recordar todo aquello que han escuchado de las crueldades de la guerra moderna y considerar lo que ocurrió en los campos de concentración, entonces se asombrarán de la crueldad extraordinaria de que es capaz la naturaleza humana. La única respuesta para todo esto es: el demonio celebra una impresionante marcha triunfal, porque Dios le dio el poder de salir del infierno para jugar con los hombres como él quiera.”

Me parece que la situación de los años cincuenta y sesenta del siglo pasado se repite en las primeras décadas del siglo actual. También hoy podemos constatar la influencia directa del demonio en el mundo.

  

viernes, 7 de octubre de 2022

¿MECANICISMO? ¿PERSONA MECANICISTA?


La semana pasada leíamos en los apuntes de una de las conferencias del Padre Kentenich a los educadores en Santiago de Chile en el año 1951 algo sobre las distintas concepciones del hombre en los últimos siglos. Nuestro Padre afirmaba que la última concepción del hombre es “la concepción del hombre mecanicista o colectivista”, y que esta mentalidad “se ha extendido de este a oeste y cada vez gana más popularidad”. “Después que la humanidad sintió que no era capaz de mirar por sí misma hacia Dios, según la imagen de una máquina se constituyó a sí misma en Dios. Al hombre que se ha formado así, se le llama hombre mecanicista.”

Invito a los lectores del Blog a reflexionar sobre lo dicho, sobre todo teniendo en cuenta que, según el Fundador, todos estamos más o menos contaminados de ese bacilo. Él mismo confesó haber sufrido en su juventud las consecuencias del bacilo mencionado (recuérdense las crisis en sus años jóvenes).

Dice la Real Academia de la lengua española que en la filosofía el término ‘mecanicismo’ hace referencia a la ‘doctrina según la cual toda realidad natural tiene una estructura semejante a la de una máquina y puede explicarse mecánicamente’. Al hombre mecanicista lo define como ‘seguidor del mecanicismo’.

Los que llegamos a Schoenstatt en la época ‘post-fundatoris’ tuvimos la oportunidad de aprender de nuestros mayores que para el Fundador ‘la mentalidad o pensamiento mecanicista es la principal patología de la modernidad, y que la misma impediría al hombre contemporáneo alcanzar una correcta comprensión de Dios y del poder mediador de las criaturas’. También supimos que ‘esta mentalidad tiende a analizar y separar lo que en realidad está interrelacionado. No logra ver las partes en el todo. Por eso separa y analiza de modo mecanicista e inorgánico, sin lograr conjugar, por ejemplo, el concepto de individuo y comunidad, de libertad y obediencia, de paternidad y fraternidad, de masculinidad y feminidad, sin visualizar la relación viva y fecunda de Dios y hombre, de Cristo y María, de naturaleza y gracia, etc. Crea así antagonismos infecundos donde debiera darse más bien una rica polaridad. Aísla donde debiera haber mutua complementación.’ Actualmente lo vivimos a diario en todas las discusiones y manifestaciones sobre la mujer y el ‘género’ ……

Muchas personas en las filas de Schoenstatt conocen la así llamada “Epístola perlonga” de nuestro Fundador: se trata de una carta que el Padre Kentenich escribió a la iglesia alemana en el ‘contexto de la Visitación que se hizo a Schoenstatt y de las observaciones a lo que se consideraban “ideas o terminologías particulares” y, especialmente, al rol del fundador de la familia, su autoridad y las vivencias paterno-filiales, así cómo el valor de las causas segundas, como expresión, camino y seguro para nuestro encuentro con Dios.’

La virtud de la esperanza llevó al Padre a vislumbrar en el horizonte de los “novísimos tiempos” una profunda renovación del hombre cristiano, en el que se nos mostrará un nuevo resplandor de la vida y riqueza de Cristo, y en donde la nueva cultura será la de una armonía entre la naturaleza y la gracia, tal como la encarna la santísima Virgen.

Cuando se viven esos ‘antagonismos infecundos’ en la propia vida se sabe lo dañino del mecanicismo, el sufrimiento que puede producir. Un campo de aplicación clarísimo es la vida matrimonial, el lecho conyugal: ‘El mecanicismo no es capaz de unir armónicamente el amor instintivo-sexual con el amor afectivo-sensible, el amor espiritual con el amor sobrenatural, separando y dividiendo en forma mecanicista amor y fecundidad.’

Recordaré siempre el bien que me hizo, como hombre casado, la lectura de las conferencias del Padre Kentenich a los matrimonios de Milwaukee de los primeros meses del año 1961 sobre el tema del amor conyugal. ¡Toda una novedad para mí, un horizonte resplandeciente para mi vida de amor conyugal! En la conferencia del 6 de marzo de 1961 podemos leer:

“El vínculo que une a todos los hijos de Dios entre sí es el mismo que une al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Nos referimos al vínculo del amor. La corriente del amor divino tiene que pasar también a través de los esposos. Más aún, permítanme decirles que el amor matrimonial es el reflejo más perfecto del amor divino intratrinitario. Piensen en la Trinidad: tres personas y un solo Dios, unidos por el vínculo del amor. Y en el caso del matrimonio, dos personas y sin embargo una unidad, una unidad a nivel corporal que es expresión de una comunión espiritual extraordinariamente profunda”.

En la conferencia del 3 de abril del mismo año vuelve a repetir la idea central:

“Se trata de integrar el acto conyugal, la unión conyugal, en la totalidad de nuestra condición de persona. Les repito: el acto conyugal es expresión de la entrega total de una persona a otra. Una persona se brinda a otra persona. Vale decir que formalmente no es la entrega que se le hace al cónyuge de una parte del cuerpo. Si se hace ese don, es porque ello es un símbolo de la entrega y la ofrenda mutua de toda la persona. …. Se podría decir que no existe otro reflejo tan perfecto del amor del Dios Trino como el amor matrimonial y su expresión en el acto conyugal”.

(Ver: Canto al amor – Editorial Schoenstatt, Santiago de Chile – Título original: Am Montagabend ….Band 20 - Eheliche Liebe als Weg zur Heiligkeit)

  

viernes, 30 de septiembre de 2022

EN MEDIO DE UN CAMBIO TOTAL DE ÉPOCA

 En la propuesta pedagógica de nuestro Fundador adquiere un lugar destacado la autoeducación. Me fijo en este aspecto para subrayar la importancia que tienen los contenidos de las charlas para mí, personalmente, aunque no sea educador, profesor de un colegio. Soy el educador de mí mismo, o lo debo ser.

No es de extrañar por ello que en una jornada pedagógica como la que hemos comenzado a leer en la semana pasada, el Padre Kentenich lo recuerde a menudo. Por ejemplo, cuando después de definir el sentido de la educación católica – ‘el serio esfuerzo por despertar la capacidad y la disposición de formar y dominar la vida, en forma autónoma y por propio esfuerzo y transformarla en culto a Dios por amor a Él’ -, explica a sus oyentes el contenido y la meta de la jornada: desarrollar el sistema de educación adecuado.

Así es cómo al iniciar su segunda conferencia dice:

“Por eso, antes de desarrollar el sistema de la educación, es muy importante para el educador, tanto para la autoeducación como para la educación de los demás, compenetrarse de los problemas de la época actual. Entonces hablamos, por un lado, de la situación de la época actual, y por otro, de la situación actual del alma, porque la vida forma el alma y el alma forma la vida. La tesis acerca de la situación de la época actual queremos formularla así: vivimos en un cambio total de época, con las características de una catástrofe mundial.”

Al explicar los elementos de tal cambio nos recuerda que no habla de una crisis cualquiera de la época, ni tampoco del final de los tiempos, - este aspecto no se nos ha dado a conocer jamás -, sino de un cambio importante en el hombre, en toda la humanidad, que llevará a una nueva situación hasta ahora desconocida.

“Hablamos de un cambio de época total. ¿Entendemos bien esta expresión? Lo contrario de un cambio de época total sería un cambio de época parcial, sólo en parte. Si escuchamos a los historiadores acerca del cambio de época de la Edad Media a la Edad Moderna, nos daríamos cuenta de que ese fue sólo un cambio parcial, sólo en parte. Si nos preguntamos dónde está la medida para un cambio de época, el filósofo historiador nos contesta que está en la transformación de la concepción del hombre. La respuesta es entonces: el cambio de época depende del cambio de la concepción del hombre.

Cambio de la concepción del hombre

Rápidamente nombraremos el cambio de la concepción del hombre de la Edad Media a la Edad Moderna. En la Edad Media el hombre era absolutamente teocéntrico. Dios se encontraba en el centro y era el canon de su comportamiento. Todo aquello que hoy sabemos y enseñamos acerca de la vinculación del hombre con Dios, en ese tiempo se vivía en plenitud. Actualmente el hombre tiene una postura antropológica; al comienzo de los tiempos modernos el hombre se puso a sí mismo en el centro y no giró más en torno a Dios. El gran quiebre vino en la época del Renacimiento. La perspectiva de nuestra mirada cambió totalmente: ¡Lejos de Dios, hacia el hombre! Ahí comienza el hombre a ser el centro del mundo y la medida de todas las casas. Sin embargo, éste es sólo un cambio parcial en la concepción del hombre, no un cambio total. Desde la Edad Media han surgido muchas concepciones del hombre, que hoy en su totalidad y en todas sus partes han sufrido una profunda conmoción, de modo que tenemos que admitir que la revolución del ser es una revolución radical, que no transige.

Evolución en la concepción del hombre

Les puedo enumerar rápidamente las concepciones del hombre y del mundo que han surgido desde la Edad media. Ya dijimos que después que el hombre no giró más en torno a Dios, comenzó a girar en torno a sí mismo, en torno a su propia cabeza. Esa fue la concepción del conocido hombre conciencialista o intelectualista. Muy luego la siguió el hombre economicista.

Este tipo de hombre hizo de su estómago un Dios. No pasó mucho tiempo y el hombre economicista fue reemplazado por el vitalista. El hombre transformó en Dios su vida instintiva y la adoró. Estas tres concepciones del hombre llegan hasta nuestro tiempo: el hombre intelectualista o conciencialista, el economicista y el vitalista. Además, existe una cuarta concepción del hombre que se ha extendido de este a oeste y cada vez gana más popularidad. Es la concepción del hombre mecanicista o colectivista. Después que la humanidad sintió que no era capaz de mirar por sí misma hacia Dios, según la imagen de una máquina se constituyó a sí misma en Dios. Al hombre que se ha formado así, se le llama hombre mecanicista.

Desde ahí en adelante, el hombre ya no es imagen y semejanza de Dios, sino la copia de una máquina. Así, el mundo se hizo una sola máquina y cada ser humano una parte de esa máquina. Hasta aquí la evolución de la concepción del hombre desde la Edad Media hasta hoy.”

En la próxima semana seguiremos conociendo el texto de la segunda conferencia y nos preocuparemos, desde la mirada del Padre Kentenich, por descubrir el sentido de este cambio tan profundo y lo que Dios quiere decir con él, al mostrarnos de esta forma su voluntad para nuestra educación y para la educación de los demás.

 

viernes, 23 de septiembre de 2022

TIEMPOS APOCALÍPTICOS

Buscando en mi biblioteca schoenstattiana alguna lectura para las próximas semanas, me encuentro con un librito que lleva el título “Tiempos Apocalípticos – P. José Kentenich”.

Este título me llamó la atención; me es familiar en estos tiempos de guerras en Ucrania y otros países, pandemias globales, climas insoportables, políticos ineptos y a veces también corruptos, incertidumbres por doquier, cambios en lo individual y colectivo, confusión total referida a la identidad de los sexos, tasa de natalidad reducida, ancianos olvidados, pérdida de lo religioso y trascendente, dominio de la ‘inteligencia artificial’ con todas las fake news y las posverdades a las que estamos sometidos en los medios de comunicación actuales, etc.

Como no quiero caer en el pesimismo, sino que deseo vivir en la esperanza, me dije que era providencial tener la oportunidad de saber y meditar lo que nuestro Fundador, el P. Kentenich, pensaba al respecto allá por los años cincuenta del siglo pasado al poner este título a un conjunto de charlas suyas. Se trata de una jornada pedagógica que se realizó en un fin de semana de marzo de 1951 en Bellavista/Chile, dada por el Padre para la juventud schoenstattiana universitaria. Fueron once charlas. La Editorial Schoenstatt de Santiago/Chile lo publicó en una edición de 1000 ejemplares en septiembre del año 1993.

Los motivos de la jornada fueron abordados por el Padre Kentenich en la primera conferencia:

“La Madre de Dios tiene la función de educadora y quiere regalar el carisma de la autoeducación y de la educación de los demás. ……

Nuestra tarea consiste en que abramos nuestros corazones y nuestras manos y pidamos: Ahora demuestra que TU eres la Gran Educadora y que quieres llevar a nuestro pueblo a una gran altura religiosa. …

Quisiera esbozar brevemente los principios según los cuales la Madre de Dios quiere educar y entregar a los educadores católicos, desde aquí, una idea sobre un sistema de educación para este tiempo. …..

Sabemos que el sentido de toda educación consiste en formar personas que autónomamente y por sí mismas formen y dominen su vida diaria.”

En su primera conferencia, después de indicar el motivo principal de la jornada, el Padre aborda las características del ‘hombre-masa’ de hoy, también del ‘hombre-masa en lo religioso:

“En todo el mundo se usa actualmente el término hombre-masa. No lo olvidemos. También existe el hombre-masa en lo religioso. El hombre-masa religioso es religioso porque su ambiente es religioso. Pero cuando el ambiente deja de ser religioso, el hombre-masa también pierde lo religioso. Con esto toco un problema que es agudo y actual. …… El hombre-masa religioso es un hombre que hace aquello que otros hacen y porque los otros lo hacen. …. En Europa del Este actualmente se lamenta mucho el bolchevismo y su concepción del hombre y de la sociedad humana. El bolchevismo es de manera preclara ‘humanidad masificada’, porque su meta es la masificación y la esclavitud del hombre. ….

Les puedo preguntar de nuevo: ¿Cuál es el fin de la educación? ¿Qué sentido tiene la autoeducación? …… El sentido de la educación católica es un serio esfuerzo por despertar la capacidad y disposición, como hijos de Dios y miembros de Cristo de formar y dominar nuestra vida autónomamente y por nosotros mismos, haciendo de ella un culto a Dios por amor a Él. ……. Solamente así lograremos en el futuro, como hombres maduros, nadar contra la corriente, incluso cuando ésta sea muy fuerte. Haremos sólo aquello que ante Dios consideramos correcto. …… ”

Ante de desarrollar el sistema pedagógico el Fundador de Schoenstatt analiza en esta jornada las circunstancias del tiempo moderno y la situación del alma:

“Por eso es que para el educador es sumamente importante saber muy bien dónde se encuentran los problemas y dificultades de la época actual.”

En la próxima semana nos adentraremos en el tema, meditando algunos textos de la segunda conferencia de esta jornada pedagógica. Ardua tarea, que el Padre Kentenich la verbaliza así:

“La tesis acerca de la situación de la época actual queremos formularla así: vivimos en un cambio total de época, con las características de una catástrofe mundial.”

Decía esto en el año 1951. ¡Hoy estamos en el año 2022!

 

Nota: pido disculpas a los lectores del Blog del Padre, por el tiempo transcurrido desde los últimos apuntes (junio de este año). Algunas dificultades técnicas y personales lo han impedido. Animado por las sugerencias de algunos lectores, pongo de nuevo manos a la obra. “¡En tu poder y en tu bondad fundo mi vida …..!  

 

viernes, 3 de junio de 2022

ESPÍRITU SANTO, ERES EL ALMA DE MI ALMA

La oración que se transcribe a continuación la rezó el P Kentenich el día de Pentecostés de 1965 en la Iglesia de San Miguel en Milwaukee/USA, antes de la homilía. Es paráfrasis suya a una plegaria del Cardenal Mercier (1851-1926).

Está incluida en el libro “Hacia el Padre”, conjunto de oraciones escritas, según podemos leer en la edición española del mismo, en los años 1942 a 1945 por el fundador de Schoenstatt en el campo de concentración de Dachau, excepto el “Cántico de gratitud”, compuesto en la prisión de Coblenza.

La forma de verso no deriva de una opción estética. Es una forma de disfrazar un contenido cuya urgencia moral resultaba peligrosa en esa época. Sus estrofas fueron un modo de precaverse cuando las apretadas páginas, dictadas clandestinamente, debían burlar la vigilancia de los guardias del campo de concentración para llegar a sus destinatarios.

El valor histórico de estas oraciones proviene del contexto existencial en que nacieron: un ambiente inhumano, que el Padre Kentenich describió como “una ciudad de muerte, de locos y de esclavos”. Por ello se puede afirmar que es éste un documento de la victoria del Espíritu Santo y de su acción transformadora.

El “Hacia el Padre” es un panorama nítido del espíritu que el Fundador transmitió a los miembros de la Familia de Schoenstatt y que él mismo encarnó preclaramente.

La obra posee además un valor intrínseco. Constituye un manual de oración, meditación y estudio, que contiene la “quintaesencia” de la espiritualidad de Schoenstatt: Con María, por Cristo en el Espíritu Santo hacia el Padre.

En repetidas ocasiones el Padre Kentenich señaló el lugar eminente y único de esta obra dentro del conjunto de todos sus escritos: la llamó su Carta Magna.

 

El texto de la oración al Espíritu Santo es el siguiente:   

Espíritu Santo,
eres el alma de mi alma.
Te adoro humildemente.
Ilumíname, fortifícame,
guíame, consuélame.
Y en cuanto corresponde al plan
del eterno Padre Dios
revélame tus deseos.

 
Dame a conocer
lo que el Amor eterno desea de mí.
Dame a conocer lo que debo realizar.
Dame a conocer lo que debo sufrir.
Dame a conocer lo que, silencioso,
con modestia y en oración,
debo aceptar, cargar, y soportar.

Sí, Espíritu Santo,
dame a conocer tu voluntad
y la voluntad del Padre.
Pues toda mi vida
no quiere ser otra cosa,
que un continuado y perpetuo Sí
a los deseos y querer
del eterno Padre Dios. Amén