miércoles, 12 de diciembre de 2012

Participación en la misión de María



Les pido que recuerden por qué nos interesaba que nos fuera revelada la imagen de María. Respuesta: porque Ella es nuestra aliada. Miren, contraer una alianza, quiere decir, hacer un intercambio de bienes. ¿Qué significa todo esto?

En virtud de esa alianza que sella con nosotros, la Santísima Virgen nos regala su misión, su tarea. Nos la regala nuevamente. En segundo lugar quisiera cumplir su misión a través de nosotros, sus instrumentos. Me parece que aquí deberíamos detenernos un poco más.

Ustedes saben que la idea de participar en la misión de la Santísima Virgen, no debería resonar extraña ..…... De una u otra forma, todos deben transformarse en colaboradores permanentes del Señor y también en compañeros permanentes. En realidad, éste es el sentido profundo del "character indelebilis", del carácter indeleble que nos imprimen los sacramentos del bautismo y de la confirmación. Por ellos somos incorporados en la misión del Hombre-Dios; por ellos nos convertimos en compañeros y colaboradores del Redentor. Naturalmente, nuestra participación en el ser y en la misión redentora de Cristo se halla a un nivel ilimitadamente inferior al de la Santísima Virgen, ya tan sólo porque, en su carácter de colaboradora y compañera permanente, fue (condicionalmente) necesaria para la redención objetiva. En nuestro caso, la colaboración, la participación en la misión del Señor es útil y necesaria para la redención subjetiva. Pero de todas maneras, nosotros también debemos ser colaboradores y compañeros permanentes del Señor. Por la alianza con la Santísima Virgen esta misión nos es puesta nuevamente sobre los hombros; más aún, por la alianza, Ella nos incluye conscientemente en su misión y nosotros nos dejamos incluir conscientemente en ella. Por eso es una misión marcadamente mariana. Ella nos envía, Ella nos regala una parte de su misión. En el fondo se trata de dos preguntas:

¿Puedo decir también, refiriéndome a mí mismo, que Dios me ha regalado una gran misión en Cristo y a través de la Santísima Virgen?

¿Tengo que aprender a decirme a mí mismo: "he elegido la mejor parte, he dicho mi sí a esta misión" y educarme para poder decirlo con sinceridad y plenamente consciente de ello?

Al contemplar a toda la Familia de Schoenstatt deben decirse que ésta fue su gran misión desde el principio; siempre se consideró a sí misma como instrumento en manos de María y creyó que la Santísima Virgen quiere cumplir su gran misión en el tiempo actual a través de nosotros y de una forma especial mediante nuestra Familia.

Pero les pido que no se olviden de que si la Santísima Virgen ocupa un puesto tan alto es por su carácter de modelo………...

(Tomado de “UNA SEÑAL EN EL CIELO” – Semana de Octubre de 1950, P. Kentenich, Capítulo sobre ‘la revelación de la imagen de María’, Hermanas de María, Argentina)
 

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