domingo, 26 de marzo de 2023

CULTIVAR EL AMOR

Una nueva mirada a los textos del Padre Kentenich que la Hermana Gertrud Maria Erhard nos propone como lectura a los matrimonios en su libro “KENTENICH-LESEBUCH FÜR FAMILIEN” nos invita a quedarnos hoy con las siguientes frases del Fundador para nuestra consideración personal:

 

“El primer amor surgió sin que nosotros hiciéramos nada al respecto. Es un misterio cómo el amor surge de repente. Y aun cuando hubiéramos jurado no casarnos.... de repente un poder se apoderó de nosotros. Es un misterio cómo surge el amor. A la vez significa también: Cuando el amor se despierta, hay que nutrirlo. Incluso si surge por sí mismo, no crece por sí mismo. También tenemos que cultivar el vínculo espiritual. Debemos cultivar la fuerza unificadora del amor.”

J. Kentenich 4.8.1950 – Ejercicios espirituales para madres

 

“¿Cómo debe ser la alianza matrimonial? Una alianza perfecta de amor, una alianza perfecta de sacrificio, una alianza perfecta de gozo y una alianza perfecta de victoriosidad...

Cuando nos arrodillamos ante el altar como marido y mujer, también dijimos: No quiero reconocer a nadie más que a este hombre, a nadie más que a esta mujer. Esa fue una decisión clara. Olvidamos a todos los demás hombres, a todas las demás mujeres. Solo conozco a una mujer que me posee por completo; solo un hombre al que me entrego por completo...

Nos elegimos de nuevo. Otros hombres que pueden ser más poderosos, más ricos, más ágiles: solo conozco a UN hombre. Otras mujeres pueden ser más bellas, más atractivas, más adorables: solo conozco a UNA mujer. Los dos nos pertenecemos hasta el final de la vida. Eso suena tan simple y es (aún más) algo extraordinariamente grande....”

J. Kentenich, 20.02.1961, Lunes por la tarde, tomo 9

 

“En nuestra condición de esposos no necesitamos buscar medios especiales de mortificación. ¡Por favor! Desde la mañana temprano hasta tarde en la noche disponemos de incontables oportunidades de realizar sacrificios el uno por el otro. Por ejemplo, en la manera en cómo sobrellevo los defectos de mi cónyuge; o cómo le llamo la atención sobre sus faltas de objetividad o bien debilidades personales; o la lucha por mantener el respeto mutuo a pesar de que a menudo experimentemos terriblemente nuestras propias falencias y las del cónyuge. Sólo un grado de amor muy alto, de amor perfecto, es capaz de asumir en conjunto las debilidades propias y ajenas.”

J. Kentenich 20.02.1961, Lunes por la tarde, tomo 20

 

 

domingo, 19 de marzo de 2023

Procurar la felicidad del cónyuge

Seguimos con los textos referidos a la felicidad en el matrimonio que iniciamos la semana pasada en este Blog. A continuación uno tomado del tomo 20 de la serie 'Los lunes por la tarde', que como saben los lectores nos dan a conocer las charlas del Padre Kentenich a un grupo de matrimonios en Milwaukee/USA durante su estancia en aquella ciudad. 

"En primer lugar, recordemos que queremos hacernos felices el uno al otro. No olviden por favor que no sólo queremos regalarnos y permitirnos placer sexual el uno al otro, sino que queremos hacer feliz al cónyuge. Hacernos felices en nuestra calidad de personas.

¿Qué significa esto en el caso particular, cuando repasamos el desarrollo histórico de nuestra vida de amor? Por lo general, en el comienzo de la vida matrimonial queremos ser felices en la posesión del cónyuge. Naturalmente se busca también la felicidad del otro, pero en primer plano está la felicidad propia. Yo soy quien quiere ser feliz en la posesión de mi esposa o de mi esposo. Que el amor se desarrolle, que no se quede estancado en el primer estadio. De ese modo, tarde o temprano abandonará nuestro yo el primer plano y estaremos ante todo para hacer feliz al otro. Que él sea feliz no quiere decir brindarle sólo satisfacción en el área de la sexualidad —lo cual sería algo puramente animal— sino procurar a través de todo mi amor que el otro como persona sea feliz. «¡Con tal de que él sea feliz! Lo que me pase a mí no es tan importante…»

No olviden que el cultivo de esta actitud es tarea de ambos cónyuges. El varón tiende por naturaleza a buscar su felicidad a través de su mujer, y no repara tanto en hacer feliz a su esposa. Por eso, cuando el varón no educa a fondo su amor, se inclina a esperarlo todo de su mujer sin devolverle nada a cambio. De ahí se explica también su desenfreno en el planteo de exigencias a su mujer en el campo sexual. Que no ocurra así. Crecer ambos en el amor es desarrollar con el tiempo la siguiente actitud: «Mi principal interés es el bienestar del otro». Alcanzar juntos una disciplina y cultivo de la vida conyugal es alcanzar una importante cumbre espiritual.

Granjearse en todo momento el amor del cónyuge

Para lograr hacernos mutuamente felices, tratemos continuamente de granjeamos el amor del cónyuge. Procure la mujer granjearse sin cesar el amor de su esposo y procure el varón granjearse en todo momento el amor de su mujer. Y no solamente como lo hacían en el noviazgo, sino apunten ahora a un nivel moral muy superior.

¿Cómo habrá de granjearse la mujer el amor de su esposo? No sólo a través de su encanto, o vistiéndose tal como al esposo le gusta, sino a través de una nueva madurez. Madurez que le permita a la mujer regalarle continuamente al marido una cierta paz y cobijamiento en su corazón. Y ello requiere que la esposa esté atenta a lo que el esposo necesita. Por ejemplo, el marido vuelve cansado de su trabajo y su mujer también está cansada de su trabajo doméstico. Pero la esposa ama al esposo hasta el punto de ponerse a su disposición, y brindarse a él como si no hubiese hecho absolutamente nada, reparando sólo en que él se sienta bien… Fíjense qué elevada espiritualidad hay en esa norma de conducta. Creo que no hay otra orden religiosa que exija tanto de la mujer como la «orden del matrimonio».

Que el marido procure a su vez granjearse en todo momento el amor de su esposa. Y lo hará encarnando de la manera más perfecta posible el ideal del varón y no el del «aventurero sexual». Que asuma el ideal del hombre abnegado, firme y caballero. ¿Cómo lo hacía en tiempos del noviazgo? Que lo haga también así ahora. Que se reserve tiempo para cultivar el amor hacia su esposa y tiempo para cultivar el amor hacia sus hijos.

Hagan suyo este ideal de los esposos y verán cómo el matrimonio se convierte en una escuela de santidad de primer orden."

 

viernes, 10 de marzo de 2023

Granjearse mutuamente el amor

    Después de unas semanas de ausencia forzada por las circunstancias, deseo continuar en este Blog con la propuesta semanal de algún texto de nuestro Padre Fundador para nuestra lectura y reflexión. Tengo en mis manos un libro editado por la Hna. Gertrud María Erhard titulado "Kentenich-Lesebuch für Familien" (Libro de lectura Kentenich para familias). Mi tarea en las próximas semanas será la de traer a los lectores del Blog del Padre algunos pasajes escogidos del libro citado. Comienzo hoy con una cita enmarcada en la primera parte del mismo con textos sobre la 'cultura matrimonial y familiar'.

Granjearse continuamente el amor del otro

Procuren los esposos granjearse siempre el amor de sus esposas. Recuerden cómo trataban de granjearse ese amor en aquel tiempo cuando se conocieron por primera vez. Respetábamos la persona de nuestra novia; tuvimos la suficiente fuerza para comportarnos como personas íntegras y despertamos así su respeto hacia nosotros. Así como mantuve el equilibrio en el tiempo de noviazgo así también lo conservaré en mi matrimonio. Fíjense que si perdemos el equilibrio, si damos rienda suelta a nuestros instintos, no sólo en el área sexual sino en nuestra conducta y trato, la consecuencia será que la mujer pierda el respeto que sentía hacia nosotros y ya no estaremos granjeándonos su amor.

Lo mismo vale para la mujer. Que la esposa procure siempre agradar a su marido. Recordemos cómo lo hicimos durante el tiempo de nuestro noviazgo, cómo la joven se relacionaba con su novio. Yo como esposa tengo que saber qué le agrada a mi esposo en mí, qué vestido o qué actitudes.

No olviden que en este punto no se trata de lo sexual. Ya dijimos que el amor de eros sirve de protección al amor sexual. El amor de eros es una complacencia mutua que experimentan los cónyuges entre sí, algo totalmente aparte de lo genital. No tiene nada que ver con ello.

Para que nuestro acto conyugal sea un acto moral, procuremos que sea expresión de comunión espiritual o bien, dicho con otras palabras, que el amor sexual esté siempre unido al amor de eros, al amor espiritual y al sobrenatural.

El tú en primer plano

Esta consigna exige de nosotros un cuidadoso cultivo de la vida de amor, en todo sentido. Aprendamos en primer lugar a hacernos felices el uno al otro, lo que en la práctica significa ir más del «yo» hacia el «tú». El amor crece cuando se pone más en primer plano al tú, a la entrega al tú, y no al yo. Velemos para que el amor crezca siempre, para que crezca realmente, tal como lo anhelábamos cuando estábamos de novios. Sí, queremos hacernos felices mutuamente, pero no sólo en la unión sexual sino también en la unión sexual. Y para lograr este objetivo hay que cultivar en todo sentido nuestra vida de amor.

(Lunes por la tarde, tomo 20)

 

   

viernes, 16 de diciembre de 2022

MARÍA, SIGNO DE LUZ

Mirando de cerca a la próxima Navidad, queremos contemplar la imagen de nuestra Madre del cielo. Como escribe el Padre Ketenich en la jornada pedagógica de Santiago, “la Madre de Dios como la Madre y Reina tres veces Admirable de Schoenstatt ….. es la gran misionera, obrará milagros de transformación en cada uno de nosotros y también en toda la sociedad humana. ¡Ella es la muestra más clásica del hombre providencialista, del hombre abierto al más allá! Le llamamos Tres Veces Admirable: admirable por tener una visión clara; admirable por ser audaz y finalmente admirable por estar alegre por su seguridad en la victoria.”

Ella es la gran señal en estos tiempos apocalípticos, también para nosotros. Recordamos lo que nos dice el libro de la Apocalipsis: "Una gran señal apareció en el cielo: una mujer vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza" (Ap 12,1).

En un libro de aforismos tomados de escritos de nuestro fundador encontramos, entre otros, los siguientes pensamientos al respecto:

1. Retrocedamos cientos de años, al cristianismo primitivo. Encontramos a san Juan, el discípulo amado del Señor, el gran obispo y confesor. Se halla desterrado, en la isla de Patmos. Su mirada aguda escudriña la inmensidad del mar. Repentinamente ve un cuadro maravilloso. Delante de él está una mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza. Su alma es presa de silenciosa admiración. Nos ponemos al lado del apóstol para acoger en nosotros cada uno de los rasgos de la bendita entre las mujeres, de la Inmaculada Concepción, de la Virgen de las vírgenes.

2. La santísima Virgen está vestida del sol. ¿Quién es el sol? Es Cristo, el gran rey: la luz. Quien se expone mucho a la luz, se transforma en luz. En cuanto Cristo es la luz, María santísima es, legítimamente, la portadora de la luz, la reina de la luz.

3. Ella quisiera irradiar todo lo que el Dios infinito le dio. Es hija del sol, es portadora de Cristo, porque de modo femenino, en cuanto humanamente es posible, personificó a Cristo con todas sus magnificencias.

4. Nosotros también debemos ser portadores del sol. Llevamos el sol en nosotros. El sol es Cristo… Nuestro ideal es recorrer el tiempo actual como portadores del sol.

5. La Inmaculada pisa la luna. La luna es signo de la volubilidad, de la inconstancia. La Madre de Dios está por encima de esos defectos, porque está arraigada y fundamentada en Dios, en las virtudes teologales de la fe, la esperanza y la caridad.

6. "¡Con la luna bajo sus pies!" En María santísima no se dio la inconstancia, la inseguridad de nuestro ser, que nos provoca tanto sufrimiento… Ella es como una creatura de otro mundo. Es la imagen ideal de nuestro ser humano. Personifica lo que anhelamos fervientemente en momentos de silencio, tanto más cuanta más edad tenemos.

7. También en virtud de su vida de amor tan plena, María la Inmaculada, se yergue, grande y noble, pisando la luna. Amó intensamente al Redentor, hijo suyo, esposo también de su alma; lo amó no solo de palabra, no sólo afectivamente, sino con obras. Lo siguió paso a paso en su peregrinar, lo acompañó en todas las estaciones del Vía Crucis hasta el Calvario.

8. En su cabeza lleva una corona de estrellas. Son las estrellas de sus virtudes, de las virtudes teologales y morales… Ella siempre se orientó por las estrellas… Nosotros también debemos hacerlo, tenemos que tener ideales, ideales grandes que iluminen nuestra vida.

Deseo a todos los lectores del Blog una feliz y santa Navidad. Que la Santísima Virgen desde el portal de Belén nos muestre y regale siempre a Cristo y nos haga portadores de su luz.

 

viernes, 9 de diciembre de 2022

CARACTERÍSTICAS DEL HOMBRE PROVIDENCIALISTA

Después de explicar a sus oyentes en la Jornada Pedagógica de Santiago de Chile que la fe práctica en la divina Providencia debe ser un elemento constitutivo de nuestro ser, el Padre Kentenich trae con abundantes ejemplos y una amplia explicación las características de la persona providencialista, o sea, quiere dar a sus hijos en Schoenstatt los caminos prácticos para llegar a ser ese tipo de persona. Hoy traigo al Blog sólo los enunciados de estas formas de ser, la totalidad del texto la pueden encontrar los lectores en el librito “Tiempos Apocalípticos” de la Editorial Schoenstatt, en las conferencias octava y novena de la jornada. El Padre nos dice:  

“Ahora quiero entrar en detalles, darles un par de características del hombre abierto al más allá. Tenemos que aspirar a lograr tres características del hombre abierto al más allá: tener una visión clara, amplia y profunda; ser audaz; y estar alegre por la seguridad en la victoria. Ahora queremos analizar un poco las características.

Primera característica: el hombre con una visión clara, amplia y profunda

¿Por qué el hombre providencialista siempre tiene una visión clara? Porque gracias a su fe en la divina Providencia ve todo constantemente a la luz divina. Él no ve las cosas sólo con los ojos naturales, tiene un nuevo órgano visual: los ojos de Dios. Bajo esta luz, es decir, con los ojos de Dios, ve todas las cosas de la vida diaria, las más pequeñas y las más grandes. Recordemos que el hombre tiene tres órganos visuales, tres órganos perceptivos. El primero lo comparte con el animal y es el ojo sensorial, el segundo lo comporte con los ángeles y ese es el ojo de la inteligencia, el tercer órgano visual lo comparte con Dios y ése es el ojo de la fe. ……..

Segunda característica: el hombre audaz

Aquí hoy tres preguntas que contestar: ¿cómo es un hombre audaz? ¿Por qué es audaz? y ¿Cómo repercute en nosotros mismos? ¿Cómo es un hombre audaz? ¿Qué significa ser audaz? Tener el valor de arriesgar algo, de decidirse y de llevar a cabo lo decidido, a pesar de todas las dificultades. ¿Se dan cuenta de que todo lo que hemos hablado nos sirve para sobreponernos al hombre colectivista y para formar al hombre nuevo?

Tener el valor de arriesgar algo: no sé qué es lo que se nos hace difícil en los años de la juventud, si es el valor de decidirse porque hay mucha oscuridad en nuestra inteligencia, o si se nos hace difícil cumplir lo decidido.

Ambas cosas son difíciles. En Europa también existen hombres —y cada vez más— que son muy cultos y famosos, pero que en las cosas más simples no son capaces de tomar una decisión. Si alguien viniera y les dijera ¡haz esto! entonces lo harían.

En general, tenemos ante nosotros simplemente un pedazo de la historia del hombre colectivista. Debido a que hay millones de hombres que no son capaces de decidir por sí mismos, necesitan ansiosamente un dictador que les quite su capacidad de decisión. Sí, si nos remontáramos a la historia del hombre colectivista tendríamos que decir: donde la máquina entra en acción no sólo junta masas de hombres a su alrededor, sino también a hombres-masa. Estos sencillamente no tienen el valor de tomar su destino en las manos. Alguien lo hace por ellos, dicta en lugar de la masa y la masa lo sigue.

Tener el valor de decidirse: en la educación actual es de gran importancia orientarse a uno mismo y orientar a otros a decidir por sí mismos, a asumir responsabilidades. Esto también es válido cuando la decisión es equivocada y provoca un gran daño. Tenemos que formar a un hombre que decida por sí mismo. Ni siquiera a los niños hay que decirles: ¡haz esto y esto! Hay que orientarlos a que decidan y que asuman la responsabilidad cuando se trata de pequeñas decisiones. ………

Tercera característica: el hombre alegre porque está seguro de la victoria

Para redondear me permitiré añadir algo acerca de la seguridad en la victoria que vive en el hombre apocalíptico. Recordamos que hay tres grandes poderes que rigen la historia universal: Dios, el demonio y la voluntad del hombre. Es obvio decir que, en último término, Dios tiene que triunfar contra el demonio a pesar de todas las situaciones externas adversas. Por eso, también resulta evidente para el hombre providencialista que en último término la victoria debe corresponder a su bandera, es decir la bandera de Cristo. ¡Solamente tiene que mantener viva la conciencia de ser instrumento! ………”

  

viernes, 2 de diciembre de 2022

ESTILO DE VIDA PROVIDENCIALISTA

Hoy me permito transcribir, sin comentarios, parte de la séptima conferencia de la jornada pedagógica que venimos considerando desde hace algunas semanas:

“La fe en la divina Providencia configura, hasta en los más mínimos detalles, nuestra vida práctica. Todos, y más que nadie nuestra juventud, tenemos el fuerte impulso creador de apropiarnos de un estilo de vida, de una forma de vida original. Si queremos ser verdaderos hijos de Schoenstatt entonces una parte esencial de nuestro ser se tiene que formar según la fe práctica en la divina Providencia. Quizá surja por sí misma la pregunta: ¿Cómo es un estilo de vida práctico de ese tipo? ¿Cómo puede la fe práctica en la divina Providencia configurar mi vida? ¿Cómo debe ser mi vida para que yo pueda reflejar la fe práctica en la divina Providencia?

A continuación me permitiré volver a grabar en ustedes una expresión que le da una determinada dirección a nuestro pensamiento. Por eso les digo: el hombre con fe en la divina Providencia es expresamente un hombre del más allá.

El hombre con fe en la divina Providencia está con ambos pies en el mundo del más allá. Pero tengo que añadir: no sólo con ambos pies sobre el suelo del más allá, sino también sobre el suelo del más acá. ¡Ahí está la obra maestra! ¿Por qué? Quedarse solamente con los pies en el mundo terreno, es posible; y sólo con los pies en el mundo del más allá, también se puede, pero ambas cosas juntas… ¡Ahí está la obra maestra! Todos hemos escuchado acerca del principio de Arquímedes (~287-212 a. C.). Él decía: denme un punto de apoyo fuera del mundo, entonces podré sacar al mundo de sus quicios. Este punto de Arquímedes es para nosotros el mundo del más allá. Sólo cuando nos sintamos en casa allá, podremos enfrentar las dificultades de esta vida. ……

Existe una gran constante que debemos tener ante nuestros ojos en nuestra educación. ’Gratia perficit naturam", la gracia perfecciona la naturaleza. No destruye la naturaleza, sino que la eleva. También lo podemos decir así: la gracia es un don que eleva y perfecciona la naturaleza, pero existe también la inmolación múltiple y multiforme de la naturaleza. Tenemos que considerar todo esto si queremos manejar nuestra vida de manera providencialista. A veces se dice en Alemania que los hombres religiosos son a menudo los menos capaces, porque fracasan en la vida práctica y así no sirven. Al parecer solo saben comportarse en la Iglesia. Para nosotros, los schoenstatianos, rige la ley: los hombres más sobrenaturales deben ser los más naturales.

Para nosotros, sobrenatural no significa ’no natural’. ….. Ahora deben poner especial atención para ver si entre nosotros no es muy grande el peligro de que seamos sólo naturales, sin ser sobrenaturales, o también al revés, que seamos sólo sobrenaturales y muy poco naturales. Se dice que la educación de los colegios cristianos es muy religiosa en los primeros años; pero que no ha formado a los hombres desde adentro, entonces más adelante muchos terminan en la masonería.

¿Dónde está la razón de esto? No fue formado el núcleo de la personalidad. El motivo radica normalmente en que la educación no los ha hecho autónomos interiormente. Así se forma el hombre masa-religioso. También existe el hombre masa religioso. Este es religioso mientras el ambiente se mantenga religioso. Cuando el ambiente ya no es religioso, se acaba lo religiosidad para el hombre masa. Por lo tanto, lo religioso no ha penetrado el núcleo de la personalidad, no ha formado el interior del hombre.

Un ejemplo para esto: el agua del bautismo sólo ha mojado la frente, pero no ha transformado el alma. ¿No deberíamos examinarnos nosotros también y ver si el agua del bautismo sólo ha mojado nuestra frente? ¿En qué consiste nuestra tarea? Tenemos que preocuparnos de que lo religioso se desarrolle, se perfeccione y madure como la levadura o como una semilla para que dé fruto.”

 

 

  

viernes, 25 de noviembre de 2022

¿Cuál es la causa del mal en el mundo?


Una de las asiduas lectoras del Blog ha enviado un comentario para la reflexión. Dice así. “En estos tiempos de desarraigo, el estar arraigado en esa confianza en el amor de Dios es como un bálsamo. Sin embargo, hay una mirada que debe ser producto de la época: decir que Dios Padre nos manda el sufrimiento y las caídas, sería admitir que Dios es causa del mal en nuestras vidas, aunque sea indirectamente. Ahí podríamos discutir con nuestro Fundador, porque Dios no puede ser ni directa ni indirectamente causa del mal. En todo caso habría una permisividad indirecta, pero nunca una acción voluntaria de Dios contra el hombre.”

Recuerdo haber escuchado decir a uno de mis familiares – era un sacerdote – que el sufrimiento en este mundo era fruto del pecado. Dios creó al mundo en armonía y felicidad, y el demonio consiguió que el hombre pecara. Nosotros hemos pecado también. Y ahora, en esta tierra nos toca sufrir. Pienso que Dios tiene que ser consecuente con sus propias leyes. Ni siquiera liberó a su Hijo del sufrimiento y muerte en la cruz. Me viene a la mente la Carta que escribió Pedro a los que andaban en la diáspora. Allí dice: “Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado.” (1 Pedro 4,1)

Nuestro Fundador explica también esto en su jornada pedagógica que venimos leyendo en estas semanas. En una de las conferencias dice así:

“Detrás de estas terribles catástrofes está la influencia directa del demonio. Por el Apocalipsis sabemos que detrás de todo este acontecer, está la influencia extraordinaria de los poderes anti-divinos. No sólo está actuando la maldad humana, sino que también la maldad diabólica.

Si aquí hacemos una comparación con la época actual, tenemos que señalar que las barbaridades que vemos hoy en el mundo no se pueden explicar por medios naturales. ¡Detrás de esto tiene que esconderse una influencia tremendamente grande del demonio! En el mundo existen muchas desgracias, muchas deficiencias, mucha propensión al pecado y mucha crueldad, lo que se puede explicar con el daño ocasionado por el pecado original a la naturaleza. Para esto no se necesita suponer que haya existido una influencia directa del demonio. Pero ahora yo estoy hablando intencionadamente de una influencia directa de los poderes anti-divinos. La influencia indirecta siempre existe; mientras el mundo sea malicioso y maligno, siempre estará indirectamente expuesto a la influencia del demonio, desde que el demonio, en el principio, indujo a Eva al pecado en el cual Adán también cayó. Sólo así podemos explicar el tremendo mal, la crueldad que ocurre en el mundo. Todas estas situaciones suponen la influencia indirecta del demonio.”

Siguiendo la lectura de la semana pasada comprobamos que el Padre Kentenich quiere ahondar en el pensamiento de que Dios es amor y actúa por amor; habla de que Dios tiene contados todos nuestros cabellos:

“¡El Padre sabe incluso que ha caído un cabello de tu cabeza! El Señor nos quiere decir con esto que el amor de Dios está detrás de todo. ¡Y cuánto más amor de Dios tenemos que ver detrás de todas las dificultades que Dios deja caer sobre nosotros! El Señor se esfuerza parábola tras parábola para hacernos entrar en la cabeza esta ley fundamental del amor.”

Para explicarlo nos recuerda algunas parábolas, y entre ellas la de la oveja perdida (Lc 15, 4-7):

“Si ustedes se adentran en esta parábola, encontrarán la misma situación. El pastor deja a las noventa y nueve ovejas en el desierto para ir detrás de la oveja perdida. Entiendan por favor: ¿No es paradójico dejar a noventa y nueve ovejas solas y exponerse al peligro de perderlas, sólo por una oveja? Esta parábola también se entiende sólo cuando captamos lo que el Señor nos quiere decir: Dios es tan buen Padre que se preocupa de cada uno, y tanto como si estuviera sólo para esa persona. ¡Él se preocupa de los detalles más pequeños! Por lo tanto, tratándose de una completa y perfecta reforma interior, en la vida católica, encontrarán personas que como Pablo estén compenetradas del pensamiento: ¡Él me ama como a la pupila de sus ojos!

…… Tarde o temprano surgirá también la pregunta: el Padre ama también a su Hijo unigénito ¿y cómo deja que lo maltraten? ¿Y se supone que eso es amor? Quien ha comprendido cabalmente nuestro mundo católico, está convencido de que la sabiduría de Dios tiene como meta para todos nosotros el asemejamiento y la incorporación al Dios hecho hombre. Cada vez tenemos que ser hombres más configurados por Cristo y más configuradores de Cristo conforme al ser, en la actitud y en la vida. ¡Esta es una meta tremendamente grande para nuestra autoeducación!”